Al menos 17 personas murieron y más de 40 resultaron heridas tras un ataque aéreo masivo lanzado por Rusia contra Kiev y sus alrededores, en una de las ofensivas más intensas registradas en las últimas semanas. La operación incluyó misiles balísticos, misiles hipersónicos y drones, mientras que Ucrania respondió con un amplio despliegue de aeronaves no tripuladas sobre territorio ruso.
Según reportó la agencia Associated Press (AP), las fuerzas rusas utilizaron 24 misiles balísticos Iskander-M, cuatro misiles hipersónicos Zircon y Oniks, además de 115 drones de ataque. Aunque la defensa aérea ucraniana logró derribar 98 drones, no consiguió interceptar ninguno de los misiles balísticos.

La ofensiva volvió a poner en evidencia las dificultades que enfrenta Ucrania para sostener su sistema de defensa antiaérea. De acuerdo con la información difundida por AP, la escasez de proyectiles para los sistemas Patriot —los únicos capaces de interceptar misiles balísticos— redujo significativamente la capacidad de respuesta de las fuerzas ucranianas.
Tras el ataque, el presidente Volodímir Zelenski reclamó nuevamente a los países aliados un mayor suministro de armamento y sostuvo que la falta de interceptores contribuyó al elevado número de víctimas.
Los bombardeos provocaron daños en distintos puntos de la región de Kiev, incluyendo depósitos, centros logísticos, oficinas postales y establecimientos comerciales.
Uno de los episodios más graves ocurrió en la estación ferroviaria de Kvitneve, en el distrito de Brovary, donde ocho personas murieron mientras aguardaban la llegada de un tren, según informaron medios locales.
Además, un centro logístico de la empresa postal Nova Poshta sufrió importantes daños, mientras que también fueron alcanzados depósitos de la cadena Epicentr y otras instalaciones.

La respuesta de Ucrania
Horas después de la ofensiva, Ucrania lanzó 475 drones contra distintos objetivos en territorio ruso. Según trascendió, los ataques alcanzaron centros logísticos vinculados a la empresa de comercio electrónico Wildberries, donde se registraron incendios y daños materiales.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus operaciones estuvieron dirigidas exclusivamente contra infraestructura vinculada a fines militares, mientras que autoridades ucranianas denunciaron que los ataques afectan deliberadamente instalaciones civiles y productivas.
La nueva escalada se produce en un contexto de intensificación de los combates y de crecientes dificultades para Ucrania en materia de defensa aérea, mientras continúan los pedidos de asistencia militar a sus aliados occidentales.
Fuente: Medios




