Gabriela Lopini y Belén Iglesias forman parte de los 2.082 becarios y becarias de nivel Superior del programa Gregorio Álvarez, una política pública que durante 2025 alcanzó a jóvenes de toda la provincia y les permitió comenzar o continuar sus estudios universitarios y terciarios. Ambas cursan en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), aunque eligieron caminos distintos: una estudia Medicina y la otra Ingeniería en Petróleo.
Belén Iglesias nació y creció en Buta Ranquil, al pie del volcán Tromen, en la región del Alto Neuquén. Desde allí se trasladó a la ciudad de Neuquén para iniciar la carrera de Ingeniería en Petróleo. Egresada del CPEM 35 y proveniente de una familia trabajadora, reconoce que el proceso de adaptación no fue sencillo.
“La beca Gregorio Álvarez es una ayuda enorme porque la carrera que elegí es muy demandante y yo no tenía una base específica. Eso hizo que todo fuera un poco más difícil al principio”, explicó. Desde chica, Belén disfrutaba inventar cosas y pasar tiempo al aire libre, y siempre tuvo claro que quería estudiar.
“Es mucho el orgullo y el agradecimiento que siento por contar con esta beca. No es fácil llegar hasta acá por el desarraigo, por dejar a la familia y por la exigencia del estudio”, expresó. En ese sentido, destacó que el acompañamiento económico no solo alivia gastos, sino que también brinda tranquilidad: “Hace que el recorrido por la carrera sea un poco más liviano”.
Una mirada similar compartió Gabriela Lopini, estudiante de Medicina y oriunda de la ciudad de Neuquén. Egresada del CPEM 12, con orientación en Ciencias Exactas y Naturales, aseguró que esa formación le dio confianza para afrontar el inicio de la carrera, aunque remarcó el peso de los costos asociados.
“La beca es un ingreso que no solo ayuda en lo económico, sino también en lo mental”, afirmó. Gabriela detalló que, además de los apuntes, la carrera requiere insumos específicos como ambo, estetoscopio, saturómetro y otros elementos que representan un gasto significativo para las familias.
“Siempre me gustó ayudar a los demás con lo que pueda”, explicó al referirse a su vocación. Su objetivo, señaló, es poder “sanar, acompañar procesos o simplemente sacar una sonrisa, más allá del diagnóstico”.
El programa de Becas Gregorio Álvarez se traduce en historias como las de Gabriela y Belén: estudiantes que encuentran respaldo, seguridad y oportunidades para proyectar su futuro, avanzar en su formación y convertir sus aspiraciones en realidades concretas a través de la educación.
Fuente: Medios




