El aire de Neuquén atravesó durante este invierno algunos episodios de contaminación que, aunque fueron breves, alcanzaron niveles elevados. La lluvia fue un factor clave para mejorar las condiciones y evitar que las partículas permanecieran durante períodos prolongados en suspensión.
Los monitoreos realizados en conjunto por Clean Air Data y la Universidad Nacional del Comahue permitieron identificar distintos momentos críticos durante 2026. Los más importantes se produjeron durante el otoño y el invierno, con situaciones vinculadas tanto a fuentes locales como a factores externos y condiciones meteorológicas que dificultaron la dispersión.
Marisa Cogliati, directora de Clean Air Data, explicó que las precipitaciones tuvieron un efecto favorable y anticipó que, si se cumple el pronóstico de lluvias del Servicio Meteorológico Nacional, la primavera podría presentar condiciones relativamente buenas en cuanto a calidad del aire.

Los episodios más críticos del invierno
Aunque los promedios mensuales no muestran grandes alteraciones, durante agosto se registraron tres períodos en los que la contaminación aumentó de manera significativa.
El primero y más intenso ocurrió entre el 15 y el 17 de agosto. En esos días, el material particulado grueso, conocido como PM10, alcanzó un máximo de 520 microgramos por metro cúbico. Las partículas más finas, PM2,5 y PM1, llegaron a valores de entre 65 y 70 microgramos por metro cúbico.
Luego se produjeron otros dos episodios: uno entre el 18 y el 20 de agosto y otro durante el 24. Los niveles más elevados estuvieron relacionados principalmente con fuentes locales y se concentraron en determinados momentos del día, especialmente durante la tarde y la noche. La estabilidad de la atmósfera redujo la circulación del aire y favoreció que los contaminantes permanecieran cerca de la superficie.
El monóxido de carbono también registró un máximo durante esos episodios, con 2,3 partes por millón.
El incendio de Sakura y la contaminación
Otro de los momentos destacados del invierno ocurrió el 9 de julio, cuando se incendió el local de Sakura. En ese caso, el viento tuvo un papel determinante en la distribución del humo.

Según explicó Cogliati, Neuquén tuvo cierta ventaja debido a que inicialmente las ráfagas desplazaron el humo hacia el norte y lo alejaron rápidamente de buena parte de la ciudad. Sin embargo, el cambio de dirección del viento durante la tarde hizo que la contaminación alcanzara otros sectores.
El humo se desplazó entonces hacia la zona de Plottier y provocó un deterioro considerable de la calidad del aire durante esa jornada.
La lluvia, una aliada para limpiar el aire
Las precipitaciones frecuentes registradas durante el invierno contribuyeron a mejorar las condiciones ambientales. La lluvia permite remover partículas que permanecen suspendidas en la atmósfera y también humedece el suelo, reduciendo la posibilidad de que el viento vuelva a levantarlas.
“En el momento en que llueve, limpia todo, la lluvia lava el aire. Cuando hay lluvia, la calidad del aire mejora mucho”, explicó Cogliati.
Por eso, la especialista considera que si durante las próximas semanas se mantiene el escenario de precipitaciones previsto por el Servicio Meteorológico Nacional, Neuquén podría atravesar una primavera con condiciones favorables en este aspecto.
Los promedios pueden esconder los picos de contaminación
Uno de los puntos que destacan desde Clean Air Data es que los promedios mensuales no siempre permiten conocer qué ocurrió durante las jornadas más complicadas.
En agosto, por ejemplo, el PM2,5 tuvo un promedio de 9,1 microgramos por metro cúbico y el PM1 de 6,5. Sin embargo, esos valores generales no reflejan los picos registrados durante los episodios críticos.
Para Cogliati, mirar únicamente el promedio puede llevar a una conclusión incompleta, ya que detrás de una cifra mensual relativamente baja pueden existir jornadas con concentraciones muy elevadas de partículas.
Qué ocurrió durante el otoño
Los mayores problemas del año se habían registrado antes, durante los primeros días de abril. Cogliati recordó especialmente la Semana Santa, cuando los incendios registrados en Chile se sumaron a otras fuentes regionales de contaminación.
Durante mayo y junio, en tanto, la presencia de neblina y las condiciones de estabilidad atmosférica también favorecieron la acumulación de contaminantes cerca del suelo.
En esas situaciones, explicó la especialista, se genera una especie de “techo” que dificulta que el humo producido por los vehículos, la calefacción y otras fuentes pueda ascender y dispersarse.
La humedad, sin embargo, también puede ayudar a remover las partículas. Por ese motivo, algunos de estos episodios fueron relativamente breves y mejoraron cuando la niebla o las lluvias permitieron limpiar el aire.
¿El color del cielo puede indicar cómo está el aire?
Una de las señales que cualquier persona puede observar es el aspecto del cielo. La visibilidad y la intensidad del azul pueden ofrecer algunas pistas sobre la cantidad de partículas que permanecen suspendidas en la atmósfera.
Cogliati explicó que un cielo de azul intenso suele asociarse con una menor presencia de partículas, mientras que cuando existe mayor concentración de material particulado el cielo puede adquirir una apariencia más blanquecina o apagada.
La explicación está relacionada con la forma en que las partículas dispersan la luz solar. Cuando hay muchas partículas en suspensión, la luz se dispersa en distintas longitudes de onda y el cielo pierde intensidad en su color.
Por eso, un cielo profundamente azul puede ser una señal de una atmósfera más limpia, mientras que un cielo blanquecino o con menor visibilidad puede indicar una mayor cantidad de partículas en el aire.
El balance de los monitoreos realizados por Clean Air Data y la Universidad Nacional del Comahue muestra que la calidad del aire en Neuquén no depende únicamente de las emisiones. El viento, la lluvia, la niebla y la estabilidad atmosférica pueden cambiar en pocas horas la concentración de contaminantes y generar episodios que quedan ocultos cuando solo se observan los promedios mensuales.
Fuente: Medios







