Catalina Marifil inició su rehabilitación neurológica intensiva en el Instituto Fleni tras ser atropellada por un patrullero

La niña de 9 años atropellada por un móvil policial en Plottier fue trasladada a Escobar, donde comenzó un exigente proceso terapéutico. Su madre relató cómo atraviesan esta nueva etapa, marcada por el esfuerzo, la contención profesional y pequeños gestos que renuevan la esperanza.

La recuperación de Catalina Marifil atravesó en los últimos días un punto clave. La niña de 9 años, que fue atropellada por un móvil policial en Plottier, fue derivada al Instituto Fleni de Escobar, un centro de referencia en rehabilitación neurológica, donde ya inició un tratamiento intensivo que representa un nuevo desafío para toda su familia.

Paola Marifil, su mamá, contó cómo fue el arribo al centro y el fuerte impacto emocional de ese primer contacto. “Llegamos un jueves a la tarde y fue impresionante. Apenas entramos empezaron a llegar especialistas uno detrás del otro para conocer a Catalina y también a nosotros”, relató.

Catalina fue incorporada a un programa de rehabilitación de conciencia, un abordaje complejo que busca estimular sus sentidos para favorecer la recuperación neurológica. Aunque permanece despierta, Paola aclaró que su hija no responde aún a estímulos visuales ni motores. “Los movimientos que tiene son espasmos, no mueve ninguna extremidad”, señaló.

El tratamiento es intenso y estructurado. De lunes a viernes, las jornadas se extienden desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde. “Tiene kinesiología respiratoria y motora, psicología, musicoterapia, audiólogos. Cada especialidad trabaja alrededor de una hora y media”, detalló.

Uno de los principales objetivos del equipo médico es poder sacarla de la cama y trasladarla a un gimnasio especialmente preparado. “Están gestionando una silla hecha a su medida para poder sacarla de la habitación. El gimnasio es solo para ella, sin otros estímulos, todo muy cuidado”, explicó Paola.

En ese camino, Paola compartió una escena íntima que refleja el vínculo profundo entre ambas. “Una madrugada se despertó muy angustiada. Me acosté con ella, la abracé, le hice sonidos bajito en el oído y se calmó. Cuando me alejé volvió a inquietarse. Al regresar y abrazarla otra vez, se durmió”, recordó.

El acompañamiento psicológico es otro pilar del proceso. “Hay psicólogos para Catalina y también para nosotros. Nos hablan constantemente, son muy empáticos. Entienden que esto no es solo físico, sino también emocional”, destacó.

Finalmente, agradeció el acompañamiento recibido desde distintos sectores. “Sigo agradeciendo a la gente, porque si no fuera por quienes se acercan, nos dan aliento y siguen estando, todo esto sería mucho más difícil”, concluyó.

Fuente: Medios

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