El Gobierno de Chubut aprobó la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) que habilita a la empresa Jaguar Uranium Corp. a avanzar con tareas de exploración en el proyecto Laguna Salada, uno de los desarrollos de uranio cercano a superficie con mayor potencial en la Argentina.
El permiso alcanza específicamente al sector denominado “Guanaco”, ubicado al sur de Las Plumas, en la Meseta Central. Según informó la compañía, la autorización ambiental se obtuvo antes de lo previsto, lo que permitirá acelerar de manera significativa el cronograma de trabajo.
Con la EIA aprobada y tras la presentación del plan correspondiente, la firma queda habilitada para realizar estudios geofísicos, muestreos de superficie, excavación de zanjas, apertura de caminos de acceso, perforaciones exploratorias e instalación de campamentos. Se trata de una etapa estrictamente exploratoria y no de explotación.
Desde Jaguar indicaron que la denominada “Fase 1” del proyecto se encuentra completamente financiada, luego de una oferta pública inicial (IPO) por 25 millones de dólares realizada a comienzos de este año. El director ejecutivo, Steven Gold, calificó la aprobación como “un hito importante” y destacó el acompañamiento del Gobierno provincial y del Ministerio de Ambiente en el proceso.
Laguna Salada vuelve a poner en agenda el debate sobre la actividad minera en Chubut, particularmente en torno al uranio, un mineral estratégico vinculado a la industria nuclear y que atraviesa un proceso de revalorización internacional ante el impulso de la energía nuclear en distintos países.
En ese marco, referentes del sector sostienen que la provincia concentra algunas de las principales reservas del país y que existen métodos de extracción por soluciones —similares a los aplicados en Kazajistán— que no utilizan cianuro ni implican minería metalífera a cielo abierto. Este sistema, comparado con la recuperación secundaria en la industria petrolera, consiste en perforaciones para extraer agua mineralizada, procesarla en superficie y reinyectarla al subsuelo.
El avance del proyecto se da en un contexto donde el desarrollo del uranio es visto por algunos sectores como una oportunidad productiva y energética, mientras que otros mantienen reparos ambientales y legales, especialmente en relación con la normativa vigente en la provincia.




