Como ocurre cada vez que la Albiceleste consigue un triunfo trascendental, el Monumento a San Martín volvió a convertirse en el epicentro de los festejos. Desde distintos puntos de la ciudad comenzaron a llegar familias, grupos de amigos y jóvenes con camisetas y banderas argentinas, mientras largas caravanas de vehículos recorrían las calles haciendo sonar las bocinas.
La remontada del equipo dirigido por Lionel Scaloni desató una explosión de alegría que rápidamente se trasladó a cada rincón de la capital neuquina. El sufrimiento vivido durante el partido quedó atrás para dar paso a abrazos, cánticos y una celebración que se extendió durante varias horas.
El celeste y blanco volvió a dominar el paisaje urbano. Bombos, banderas gigantes, bengalas de humo y vecinos festejando juntos reflejaron el entusiasmo de una ciudad que acompaña cada presentación de la Selección como si se tratara de un partido en casa.

El encuentro estuvo cargado de emociones, con un desarrollo cambiante, un penal desperdiciado por Lionel Messi y un desenlace lleno de dramatismo. Sin embargo, el pitazo final dejó un único sentimiento entre los hinchas: felicidad y esperanza de seguir avanzando en la Copa del Mundo.
Con Argentina instalada entre los ocho mejores del Mundial 2026, Neuquén volvió a demostrar su pasión por la Selección y convirtió, una vez más, al Monumento a San Martín en el escenario de una celebración multitudinaria.
Fuente: Medios




