La noticia se viralizó rápidamente en la Patagonia y en todo el país: una carnicería de Chubut ofrecía carne de burro a $7.500 el kilo, generando un intenso debate público. Las reacciones fueron diversas: mientras algunos lo vincularon con la situación económica y el precio de la carne vacuna, otros defendieron el consumo por su sabor y valor nutricional.
El tema escaló hasta instalarse en la agenda nacional y, detrás de la polémica, aparece la historia de Julio César Cittadini, un productor ovino de 78 años radicado en la zona de Punta Tombo, que decidió apostar por la cría de asnos como alternativa productiva en la Patagonia.
Cittadini contó que la iniciativa surgió por un problema estructural de la producción ovina en la región. La incidencia de depredadores, la sequía y el deterioro económico del sector llevaron a muchos campos a abandonar la actividad tradicional.

“En esos campos no es posible la cría vacuna y la oveja ha declinado en muchas zonas”, explicó el productor, quien agregó que esa situación lo llevó a buscar una alternativa productiva.
Así fue como hace dos años comenzó con la cría de burros, especie que ya conocía y que había probado previamente. En ese proceso debió incorporar animales de distintos lugares del país, ya que en la región no había disponibilidad suficiente.

Actualmente, el emprendimiento se encuentra en una etapa inicial y bajo supervisión sanitaria. El control de los animales está a cargo del SENASA, mientras que el proceso de faena y comercialización se realiza bajo supervisión provincial en un matadero municipal, en formato de prueba piloto.
Según explicó Cittadini, la actividad aún no cuenta con un esquema de comercialización federal, aunque se trabaja en la elaboración de un protocolo definitivo.
Demanda inesperada y debate público
La repercusión fue inmediata. El productor aseguró que la demanda superó todas las expectativas: la carne disponible, prevista para varios días, se agotó en menos de 48 horas.

“Fue inesperado. Nunca imaginé una repercusión tan grande”, señaló, aunque destacó que la recepción del público fue en general positiva.
En paralelo, surgieron opiniones divididas en torno al consumo de carne de burro, aunque Cittadini remarcó que no hubo conflictos con entidades ni rechazos formales, desmintiendo versiones difundidas a nivel nacional.

El valor de $7.500 por kilo generó debate. El productor explicó que se trató de un precio inicial correspondiente a una experiencia piloto, y anticipó que podría haber ajustes en el futuro, aunque sin alcanzar los valores de la carne vacuna.
“Este producto no nace por la situación económica, sino por una necesidad productiva”, aclaró.
Cittadini también destacó que la carne de burro es consumida en países como Italia, Francia y especialmente China, donde tiene una alta demanda. En ese sentido, afirmó que su valor nutricional y características son similares a la carne vacuna.
Hoy, el productor cuenta con unos 150 animales, con capacidad para superar los 250. A sus 78 años, sostiene el proyecto como una forma de seguir activo: “No es una carga, es un entretenimiento”, afirmó.
Mientras avanza la regulación y se define su continuidad comercial, la experiencia ya logró algo inesperado: instalar a la carne de burro en el centro del debate público argentino.
Fuente: Medios.




