El conflicto con un vuelo de la aerolínea JetSmart que debía unir Buenos Aires con Neuquén este lunes sumó complicaciones con el correr de las horas y generó momentos de tensión entre los pasajeros que aguardaban en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
La situación comenzó cuando los viajeros fueron obligados a descender del avión minutos antes del despegue del vuelo 3165, luego de que se detectara un problema técnico en la aeronave. Desde ese momento, la espera se extendió durante toda la tarde sin definiciones claras por parte de la empresa.
El malestar creció entre los pasajeros a medida que pasaban las horas y muchos comenzaron a exigir explicaciones. Un neuquino que se encontraba en el lugar relató que recién entrada la tarde recibieron algún tipo de asistencia. “Pasadas las 18 nos dieron un voucher para ir a comer algo y nos dijeron que a las 20 iban a tener novedades”, explicó.
Entre los propios pasajeros empezó a circular la versión de que el inconveniente se habría originado durante la manipulación del equipaje.
Según relató el viajero, el problema habría ocurrido mientras cargaban las valijas en la bodega del avión. “Aparentemente son los de Intercargo, los que llevan las maletas a la bodega, los que rompieron algo y hasta que no tengan toda la inspección del avión no puede salir”, indicó.
La situación obligó a realizar una revisión técnica completa de la aeronave antes de autorizar el despegue, lo que generó una demora mucho mayor a la prevista inicialmente.
Con el paso de las horas, los pasajeros recibieron finalmente un correo electrónico con un nuevo horario estimado de salida. “Recién nos mandaron un mail que el vuelo sale a la 1:30 de la mañana”, explicó el neuquino.
Sin embargo, muchos decidieron no esperar y optaron por modificar sus pasajes. “Yo ya lo cambié a las 5 de la mañana porque había posibilidad de hacerlo”, contó. En su caso, el nuevo vuelo partirá desde el Aeroparque Jorge Newbery.
“Ahora el mío sale a las 5 de la mañana de Aeroparque. Mucha gente fue y cambió directamente el aéreo”, agregó.
La larga espera y la falta de información generaron momentos de tensión dentro de la terminal aérea. “Muchos exigían un cambio de avión o más información a tiempo… no después de seis horas”, señaló el pasajero.
Entre los viajeros también aparecieron temores respecto a la aeronave que había presentado la falla. “Nadie quiere viajar en ese avión porque es la realidad”, sostuvo.
El inconveniente además impactó en otros vuelos de la compañía. Según relataron algunos pasajeros, la misma aeronave tenía previsto continuar viaje hacia San Carlos de Bariloche, lo que generó más complicaciones en la programación.
Mientras tanto, varios pasajeros decidieron directamente postergar su viaje para el día siguiente. “Muchos lo pasaron para mañana a la tarde, a las 4”, concluyó el neuquino, en una jornada marcada por la incertidumbre, el enojo y la falta de respuestas claras para quienes esperaban regresar a Neuquén.
Fuente: Medios




