Las autoridades de Italia desarticularon una organización criminal dedicada a cometer fraudes informáticos para vaciar cuentas bancarias y desviar parte del dinero hacia integrantes de la mafia napolitana.
La investigación fue dirigida por la Dirección Distrital Antimafia de Nápoles y derivó en la detención de dos empresarios vinculados al sector automovilístico, en el marco de una orden emitida por el juez de instrucción del tribunal de Nápoles.
El operativo fue ejecutado por la Guardia di Finanza, a través de su unidad especial de Policía Monetaria y con apoyo de las comandancias provinciales de Caserta y Milán.
Según los investigadores, la organización utilizaba distintos métodos de fraude digital para acceder a los sistemas bancarios de las víctimas y obtener datos personales. Con esa información, los integrantes del grupo realizaban transferencias hacia cuentas controladas por la red.
La investigación determinó que al menos 38 personas en Italia fueron víctimas de estas maniobras y que el dinero sustraído alcanza aproximadamente los 800.000 euros.
Cómo funcionaba el sistema de fraude
Las maniobras detectadas combinaban diferentes técnicas de engaño digital, entre ellas phishing, smishing y vishing, utilizadas para obtener acceso a las cuentas bancarias de las víctimas mediante correos electrónicos, mensajes de texto o llamadas telefónicas.
De acuerdo con la información difundida por la Guardia di Finanza, uno de los métodos más frecuentes consistía en enviar a la víctima un SMS o un correo electrónico que aparentaba provenir de su banco, informando sobre supuestas transferencias o movimientos en su cuenta.
Luego, un integrante de la organización se comunicaba haciéndose pasar por un empleado del sistema antifraude del banco y convencía a la víctima de realizar una transferencia inmediata hacia otra cuenta, que en realidad pertenecía a la red criminal.
Otro mecanismo detectado consistía en la activación fraudulenta de una copia de la tarjeta SIM de la víctima, asociada a su cuenta bancaria. De esa forma, los delincuentes podían acceder a la banca en línea y recibir el código de seguridad temporal (OTP) enviado por SMS, lo que les permitía transferir el dinero disponible en la cuenta.
El vínculo con la mafia napolitana
La investigación judicial estableció que el dinero obtenido mediante estas estafas era transferido rápidamente a otras cuentas bancarias, algunas de ellas ubicadas en el extranjero.

Parte de los fondos era retirada en efectivo, mientras que otra fracción se utilizaba para comprar monedas virtuales, consideradas por la organización como una forma de inversión que dificultaba identificar a los titulares de los monederos digitales.
Los investigadores determinaron que aproximadamente el 40% del dinero obtenido era entregado en efectivo a integrantes del clan mafioso Clan Casalesi, perteneciente a la organización criminal conocida como la Camorra.
Esos recursos eran utilizados para financiar las actividades del grupo mafioso y sostener económicamente a las familias de sus miembros que se encuentran en prisión.
En el marco de la causa también se realizaron 21 allanamientos en viviendas y locales comerciales ubicados en distintas provincias italianas, entre ellas Módena, Benevento, Potenza e Isernia.
La investigación involucra en total a 24 personas. Además de los dos empresarios detenidos, otros sospechosos están siendo investigados por presunta asociación ilícita, fraude informático, blanqueo de capitales y autoblanqueo.
Para seis de los imputados también se incorporó la agravante de haber colaborado con el clan Casalesi.
Las autoridades judiciales aclararon que las medidas adoptadas son de carácter cautelar y forman parte de la etapa de instrucción del proceso. Por ese motivo, las personas investigadas mantienen su presunción de inocencia hasta que exista una sentencia firme.
Fuente: Medios




