Las autoridades chilenas informaron un incremento en la actividad superficial del volcán Villarrica, uno de los macizos más activos de Sudamérica y ubicado a pocos kilómetros de la frontera con Argentina. El fenómeno fue detectado por organismos de monitoreo durante los primeros días de junio y está siendo seguido de cerca por especialistas, aunque por el momento no representa un riesgo inminente para la población.
Según reportó el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin), desde el pasado 3 de junio se observó una mayor frecuencia de episodios de incandescencia en el interior del cráter, acompañados por un aumento de la radiación térmica y una leve variación en las emisiones de gases volcánicos.
De acuerdo con el último Reporte Especial de Actividad Volcánica (REAV), el volcán presenta señales superficiales compatibles con un incremento moderado de actividad, entre ellas una mayor radiancia térmica detectada por imágenes satelitales y un aumento en las concentraciones de dióxido de azufre y dióxido de carbono.
Sin embargo, los organismos técnicos remarcaron que la actividad sísmica interna continúa dentro de los parámetros habituales y no muestra cambios significativos que indiquen una evolución hacia un proceso eruptivo.
Además, la red de monitoreo acústico registró únicamente pequeñas explosiones superficiales de baja energía, todas contenidas dentro del cráter.
El director regional de SENAPRED, Ian Gorayeb, explicó que los registros sísmicos y acústicos siguen siendo de baja intensidad y que no existen señales que permitan anticipar una erupción en el corto plazo.

Las cámaras instaladas en las inmediaciones del volcán captaron durante los últimos días episodios recurrentes de incandescencia en el cráter, un fenómeno que comenzó a observarse de manera aislada y que fue aumentando en frecuencia.
Pese a estas manifestaciones, las autoridades chilenas decidieron mantener la Alerta Verde, el nivel más bajo dentro del sistema de vigilancia volcánica.
Durante el fin de semana, además, las condiciones climáticas permitieron observar una importante fumarola elevándose desde la cumbre del volcán, una imagen que fue registrada por habitantes y visitantes de la zona de Pucón.
El monitoreo permanente está a cargo de Sernageomin, mientras que SENAPRED coordina las acciones preventivas junto a los organismos de emergencia regionales.
Un volcán que sigue de cerca la Patagonia
El Villarrica, también conocido por su nombre mapuche Rucapillán, es uno de los volcanes más activos de Chile y su comportamiento es observado con atención tanto por las autoridades chilenas como por organismos argentinos, especialmente en la región norte de la Patagonia.
En marzo pasado ya se había detectado un aumento de temperatura y actividad interna, situación que generó un refuerzo en las tareas de monitoreo.
Aunque los especialistas descartan por ahora un escenario eruptivo inminente, recuerdan que cualquier cambio en el comportamiento del volcán merece seguimiento debido a su historial de actividad.

Qué riesgos podría generar una erupción
Los principales peligros asociados a una eventual erupción del Villarrica incluyen la caída de ceniza volcánica, la expulsión de material piroclástico y la formación de lahares, flujos de barro y escombros que se generan por el derretimiento de nieve o hielo en la cumbre.
El geólogo Mario Guerra, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, explicó que el Villarrica es un estratovolcán, una estructura formada por sucesivas capas de lava y materiales volcánicos acumulados a lo largo de miles de años.
Estas características permiten que, en caso de una erupción importante, cenizas y fragmentos volcánicos puedan desplazarse a grandes distancias dependiendo de la intensidad del evento y de las condiciones meteorológicas.
Uno de los episodios más recordados en la historia reciente del volcán ocurrió en marzo de 2015, cuando una erupción obligó a evacuar a miles de personas y provocó daños en sectores cercanos al macizo.
Más recientemente, entre diciembre de 2023 y enero de 2024, los sistemas de monitoreo detectaron un enjambre de más de 599 eventos sísmicos asociados a movimientos de magma en el interior del volcán, aunque la mayoría de ellos no fueron percibidos por la población.
Por el momento, las autoridades insisten en que la actividad observada permanece dentro de los niveles esperados para un volcán activo como el Villarrica y reiteran que no existen indicios que justifiquen elevar el nivel de alerta.
Fuente: Medios.







