El Grupo de Estudios Ambientales (GEA), con sede en el Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB) de la Universidad Nacional del Comahue, incorporó tecnología de última generación para la prospección geofísica subacuática, adquirida a través del programa Equipar Ciencia II. La nueva capacidad permitió incluso detectar un deslizamiento subacuático en el lago Mascardi durante las primeras pruebas.
Los equipos, una ecosonda multihaz y un perfilador acústico del subsuelo lacustre, fueron fabricados en Nueva Zelanda y Francia, respectivamente, y representan un salto tecnológico clave para el estudio de fondos lacustres y marinos en la región.
El investigador principal del Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales (IPATEC), Gustavo Villarrosa, explicó que hasta ahora el grupo no contaba con esta tecnología. “Uno de los equipos se adquirió en Nueva Zelanda y otro en Francia. Ambos se ensamblan para investigar los fondos lacustres o marinos”, señaló.

La ecosonda multihaz permite realizar batimetría de alta resolución en 3D con posicionamiento GPS de precisión, alcanzando profundidades de hasta 500 metros. Esto posibilita identificar cambios en el relieve subacuático, como deslizamientos, derrumbes costeros o procesos sedimentarios. Incluso tiene aplicaciones biológicas, como el análisis de cardúmenes de peces.
Por otro lado, el perfilador acústico del subsuelo permite obtener imágenes de las capas sedimentarias bajo el fondo del lago, con una penetración de hasta 40 metros y una resolución vertical de 7,5 centímetros, pudiendo alcanzar profundidades de hasta 300 metros.

Ambos instrumentos se complementan y permiten generar modelos tridimensionales del lecho lacustre junto con perfiles del subsuelo en una misma campaña de campo, algo considerado sin precedentes en la Patagonia.
Hallazgos en el lago Mascardi y asistencia a Parques Nacionales
Durante las primeras pruebas, el equipo detectó un deslizamiento subacuático en el lago Mascardi, lo que derivó en una asistencia técnica a Administración de Parques Nacionales para evaluar la estabilidad de la zona.
El estudio se realizó a partir de imágenes y registros aportados incluso por turistas, y permitió confirmar la presencia de un pequeño deslizamiento y evaluar el riesgo en sectores de playa.

Según Villarrosa, el descenso del nivel del lago por el déficit hídrico acercó el veril a la costa, aumentando la peligrosidad: “Puede generar una especie de succión que te puede arrastrar hacia adentro”, explicó.
A partir del informe técnico elaborado por el grupo, Parques Nacionales implementó medidas de prevención en la zona para resguardar la seguridad de los visitantes.
Inversión y desarrollo científico en la región
La incorporación de ambos equipos representó una inversión cercana a los 140 mil dólares. Su llegada en enero incluso llevó a los investigadores a adelantar pruebas de campo para su puesta en funcionamiento.
El GEA, creado en 2003, tiene una trayectoria consolidada en estudios ambientales, gestión territorial y análisis de riesgos naturales. Desde 2007 integra el sistema CONICET-Universidad Nacional del Comahue y forma parte del IPATEC.

A lo largo de los años, el grupo ha realizado relevamientos en distintos lagos patagónicos, como el Lago Traful, y ha participado en tareas de búsqueda y asistencia en emergencias ambientales, incluyendo operaciones en el Lago Puelo.
Una nueva capacidad para la Patagonia
Con esta incorporación tecnológica, el equipo científico consolida una herramienta clave para el estudio de ecosistemas subacuáticos en la región.
“La combinación de ambos instrumentos permite obtener información detallada del fondo en una sola campaña”, destacó Villarrosa, subrayando que se trata de un avance significativo para la investigación ambiental en la Patagonia.

Fuente: Medios.




