Cada 27 de julio se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, una fecha que busca promover la prevención y el diagnóstico temprano de una enfermedad que, detectada a tiempo, puede tratarse con éxito en más del 80% de los casos.
Aunque todavía no tiene la visibilidad de otras campañas de concientización, especialistas insisten en la necesidad de prestar atención a los síntomas y consultar de manera precoz, ya que un diagnóstico oportuno mejora significativamente las posibilidades de tratamiento y recuperación.

El jefe del Departamento de Cirugía Oncológica del Hospital de Clínicas de la UBA, Diego Sinagra, explicó que el cáncer de cabeza y cuello engloba distintos tumores que pueden desarrollarse en el labio, la boca, la garganta, la laringe y otras estructuras de esa región.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad se diagnostica con mayor frecuencia en personas mayores de 50 años y afecta entre dos y cuatro veces más a los hombres que a las mujeres. El tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y una deficiente salud bucal continúan siendo los principales factores de riesgo.

Sin embargo, los especialistas advirtieron sobre un cambio en el perfil de los pacientes. En los últimos años aumentaron los casos asociados al virus del papiloma humano (HPV), una infección de transmisión sexual que puede provocar este tipo de tumores, especialmente en personas jóvenes sin antecedentes de tabaquismo o consumo de alcohol.
Cuáles son las señales de alerta
Los médicos recomiendan consultar si alguno de estos síntomas persiste durante más de dos o tres semanas:
- Lesiones o llagas en la boca que no cicatrizan.
- Manchas blancas, rojas o marrones persistentes en la boca, la lengua o las mucosas.
- Úlceras bucales.
- Dificultad para masticar, tragar o respirar.
- Dolor persistente en la lengua o la mandíbula.
- Ronquera que no desaparece con el tiempo.
- Aparición de un ganglio en el cuello sin causa aparente.

La situación en Argentina
En la Argentina se diagnostican alrededor de 3.000 nuevos casos de cáncer de cabeza y cuello cada año. Además del riesgo que representa para la vida, estos tumores pueden afectar funciones esenciales como masticar y tragar, lo que incrementa el riesgo de desnutrición durante el tratamiento.

Las proyecciones para los próximos años también generan preocupación. De no fortalecerse las medidas de prevención y detección temprana, los especialistas estiman que la incidencia podría aumentar cerca de un 30% hacia 2030.
Por eso, los expertos recomiendan evitar el consumo de tabaco, moderar la ingesta de alcohol, mantener una buena salud bucal y realizar consultas médicas ante cualquier síntoma persistente, ya que un diagnóstico precoz puede marcar una diferencia decisiva en la evolución de la enfermedad.
Fuente: Medios




