Dos episodios ocurridos recientemente en la ciudad de Neuquén volvieron a instalar el debate sobre salud mental, consumo problemático y la capacidad de respuesta del sistema público ante situaciones de crisis.
Los casos se registraron en distintos sectores de la capital y requirieron la intervención de fuerzas de seguridad, personal sanitario y dispositivos de emergencia.
Intervención en Gregorio Álvarez
El primero de los hechos ocurrió el lunes, alrededor de las 18, en el polideportivo del barrio Gregorio Álvarez. Según la información oficial, un joven de 23 años ingresó al predio con un cuchillo tipo asador, lo que motivó un operativo policial.
Al arribar al lugar, los efectivos intentaron reducirlo, pero el hombre se refugió en un baño donde se encontraban una mujer y una menor de edad. Frente a esa situación, la Policía realizó un disparo disuasivo con perdigones de goma.
Minutos después, el joven depuso su actitud, arrojó el arma y fue reducido. Posteriormente, su padre informó que padece esquizofrenia severa y que llevaba varios días sin medicación.
El hombre fue asistido por personal del SIEN y trasladado al hospital Castro Rendón, donde quedó internado.
Hecho en el centro neuquino
El segundo episodio ocurrió el jueves al mediodía sobre calle Santa Fe, en el centro de Neuquén. Allí, un hombre de 47 años se desnudó en la vía pública y generó preocupación entre transeúntes y vecinos.
La Policía intervino para controlar la situación y, según indicaron fuentes oficiales, se trataba de una persona con aparentes problemas de salud mental y consumo problemático.
Tras la intervención, fue asistido por personal médico y derivado también al hospital Castro Rendón.
Declaraciones del ministro de Salud
Luego de ambos episodios, el ministro de Salud de Neuquén, Martín Regueiro, sostuvo que este tipo de situaciones requieren una mirada más amplia que la estrictamente sanitaria.

“No es solo una cuestión de salud, sino una cuestión integral que nos pasa en el día a día, en nuestras casas”, señaló. Además, indicó que los dispositivos de atención deben fortalecerse con una lógica comunitaria y articulada con otras áreas.
“La salud mental tiene que ser comunitaria, tenemos que pensarla fuera de los hospitales y de los centros de salud”, afirmó.
Crecimiento de la demanda
El funcionario también advirtió que la provincia enfrenta fenómenos similares a los de grandes centros urbanos, con aumento de casos vinculados a padecimientos mentales y consumos problemáticos.
En ese marco, señaló que el crecimiento poblacional y distintos factores sociales generan nuevas exigencias sobre el sistema público.
Debate legislativo y recursos humanos
Regueiro también se refirió a la discusión en torno a la ley de salud mental y a posibles modificaciones relacionadas con financiamiento y modelos de atención.
Entre los puntos mencionados aparece el debate sobre instituciones monovalentes y otros dispositivos específicos.
Finalmente, remarcó que uno de los principales desafíos está vinculado a la disponibilidad de profesionales y equipos interdisciplinarios. “La salud mental tiene mucho de recursos humanos: psicólogos, trabajadores sociales, enfermeros y acompañantes terapéuticos”, expresó.
Desde el Gobierno provincial indicaron que las respuestas deberán sostenerse en el tiempo y articularse con políticas educativas, deportivas y laborales.
Fuente: Medios




