La Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei, más que duplicó en un año la caja de gastos flexibles de la Casa Rosada, la llevó de $471 millones a $1.135 millones, según pudo corroborar medios.
En ese esquema administrativo se incluyen tarjetas corporativas estatales en las que figuran la propia secretaria general, la vicepresidenta Victoria Villarruel y el funcionario Eduardo “Lule” Menem. Sin embargo, el Gobierno no informó los gastos asociados a esos instrumentos.

Por la Resolución 35/2026, firmada por Karina Milei y publicada en el Boletín Oficial, el Fondo Rotatorio 2026 quedó fijado en $1.135.112.226,90. Un año antes había sido de $471.581.570,04, lo que implica un incremento del 141% y una expansión del esquema de gastos de manejo flexible.
Ese fondo habilita operaciones de hasta $50 millones por transacción y contempla excepciones para servicios básicos, viajes presidenciales y débitos por embargos.
Las tarjetas informadas, pero sin gastos
En respuesta a un pedido de acceso a la información pública, la Secretaría General informó la existencia de 140 tarjetas recargables vigentes, tres tarjetas corporativas de crédito y 62 usuarios activos de la plataforma “Corporativa Nación”.
Sin embargo, no se entregaron los resúmenes de consumos, ni el detalle de compras, comercios, montos, proveedores, ni rendiciones, pese a que esa información forma parte del sistema de control previsto para este tipo de fondos.

Los nombres en el sistema
Entre los registros oficiales aparecen:
- Karina Milei, bajo “Secretaría General Privada”, con una tarjeta recargable terminada en 8888.
- Victoria Villarruel, con dos tarjetas dentro del Fondo Rotatorio: una para “Viáticos y Eventuales” y otra para “Anticipos”.
- Eduardo “Lule” Menem, bajo “SS. Gestión Institucional”, con una tarjeta recargable terminada en 8045, además de su rol como administrador de centro de costo.
- Otros funcionarios del área de administración y comunicación también figuran con tarjetas asociadas al sistema.

La documentación preserva la seguridad de los datos financieros, pero permite identificar áreas, funciones y terminaciones de tarjetas.
El Fondo Rotatorio y su funcionamiento
Dentro del Fondo Rotatorio se concentran las principales tarjetas del sistema, tanto recargables como corporativas de crédito, asignadas a distintos funcionarios de la Secretaría General.
También aparecen responsables administrativos que coinciden con quienes gestionan el propio fondo, lo que refuerza el carácter concentrado del circuito de control interno.
Qué debería poder verse y no se mostró
Según el convenio con el Banco Nación, la plataforma de tarjetas corporativas permite acceder en línea a consumos, comercios, movimientos y reportes detallados por tarjeta.

Además, los instructivos internos exigen rendiciones mediante expediente electrónico (GDE), con comprobantes, justificación del gasto y trazabilidad completa de cada operación.
Pese a ello, el Gobierno no entregó ni los resúmenes de cuenta ni los expedientes de rendición.
El punto crítico
La Dirección de Sumarios informó la existencia de una investigación administrativa vinculada al uso de tarjetas, pero no aportó el expediente ni los detalles del caso, y sostuvo que no hubo perjuicio fiscal.
Sin documentación completa, no se conocen los hechos investigados ni las conclusiones del procedimiento.

Una caja que crece, pero no se abre
El Fondo Rotatorio de la Secretaría General pasó de $471 millones a más de $1.135 millones en un año, consolidando un esquema de gastos de alta flexibilidad bajo control de la Presidencia.
Mientras el Gobierno sostiene que el sistema cuenta con controles internos y herramientas de trazabilidad, la información sobre consumos concretos de las tarjetas no fue publicada.
La paradoja, según surge de la documentación oficial, es que la estructura administrativa que amplió su capacidad de gasto no habilitó la misma transparencia sobre su ejecución.
Fuente: Medios




