El Gobierno nacional comenzó a concentrar su estrategia económica en la recuperación del mercado interno, con el objetivo de impulsar sectores que todavía no logran beneficiarse del crecimiento de las actividades vinculadas con las exportaciones. Las autoridades reconocen que la mejora en los sectores generadores de divisas no se traduce con la misma velocidad en el consumo, la industria y el comercio local.
En este escenario, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) flexibilizó las condiciones para que los bancos puedan otorgar créditos en dólares a empresas que no generan divisas ni forman parte de cadenas exportadoras. La medida busca ampliar las fuentes de financiamiento y generar un mayor movimiento de la actividad comercial e industrial.

Crédito en dólares para impulsar la actividad interna
La nueva normativa permite destinar hasta un 15% de los depósitos bancarios en moneda extranjera a estas líneas de financiamiento. Según las estimaciones oficiales, esto representa una disponibilidad cercana a los US$6.000 millones que podrían canalizarse hacia empresas orientadas al mercado interno.
La decisión se apoya en el crecimiento de los depósitos privados en dólares, que ya superan los US$40.000 millones, frente a un stock de préstamos de aproximadamente US$24.000 millones.

Además, los depósitos en moneda extranjera mantienen un crecimiento interanual cercano al 45%, mientras que el financiamiento en pesos continúa mostrando un comportamiento más limitado frente a la evolución de los precios.
El objetivo del Gobierno es aprovechar parte de esos recursos para facilitar inversiones, capital de trabajo y financiamiento para compañías que hasta ahora tenían mayores restricciones para acceder al crédito en moneda extranjera.
Los bancos mantienen cautela frente al aumento de la morosidad
El principal obstáculo aparece en el crédito destinado a las familias. Las entidades financieras mantienen una postura prudente debido al incremento de los niveles de morosidad, lo que dificulta una expansión rápida de los préstamos destinados al consumo.
Esta situación afecta especialmente el financiamiento de bienes durables, como automóviles, electrodomésticos y productos tecnológicos, sectores que dependen en buena medida de las compras financiadas.

De esta manera, aunque existe una mayor disponibilidad de dólares dentro del sistema financiero, el crédito destinado directamente al consumo todavía enfrenta restricciones.
En paralelo, el BCRA busca avanzar con una remonetización gradual de la economía mediante el seguimiento del agregado denominado M2 transaccional, con el objetivo de ampliar progresivamente la cantidad de dinero disponible para las operaciones cotidianas sin generar una presión adicional sobre los precios.

El Tesoro busca sostener la liquidez
La política monetaria también está acompañada por las decisiones del Tesoro. En su última licitación, el Gobierno logró una refinanciación del 100% de los vencimientos, evitando una reducción adicional de la liquidez disponible en el mercado.
La estrategia apunta a administrar el flujo de dinero hacia el sistema financiero y, al mismo tiempo, generar condiciones para que una mayor cantidad de recursos pueda terminar financiando la actividad productiva.
Sin embargo, la recuperación del mercado interno todavía depende de otro factor central: la capacidad de compra de los hogares.

La AUH, uno de los pocos ingresos que mejora frente a la inflación
Los indicadores sobre ingresos muestran un escenario dispar. La Asignación Universal por Hijo (AUH) aparece como una de las pocas coberturas sociales que logró registrar un crecimiento real por encima de la inflación, funcionando como un sostén para los sectores de menores ingresos.

En cambio, los salarios del sector privado formal apenas consiguen acompañar la evolución general de los precios, mientras que el aumento de las tarifas de los servicios públicos continúa presionando sobre el presupuesto de las familias.
La situación también alcanza a los jubilados, cuyos haberes todavía no muestran una recuperación significativa del poder adquisitivo perdido.

El desafío: que el crecimiento llegue al consumo
La estrategia oficial busca, de esta manera, combinar mayor disponibilidad de crédito, expansión monetaria gradual y recuperación de la actividad interna.
El desafío es lograr que esos instrumentos se traduzcan efectivamente en un aumento del consumo y de la producción. Para eso, no alcanza con ampliar el financiamiento para las empresas: también será necesario que los hogares recuperen capacidad de compra y que los bancos vuelvan a asumir mayores niveles de riesgo crediticio.
Por ahora, el Gobierno apuesta a que la flexibilización del crédito en dólares permita acelerar la actividad de los sectores más rezagados, mientras espera que una mejora gradual de los ingresos y de las condiciones financieras termine de trasladar el crecimiento hacia el mercado interno.

Fuente: Medios


