El Gobierno nacional avanzará con un nuevo ajuste de las cuentas públicas ante la caída de la recaudación tributaria. La medida fue definida por el presidente Javier Milei junto al ministro de Economía, Luis Caputo, quienes instruyeron a todos los ministerios a reducir un 2% sus gastos corrientes y un 20% los de capital.
El recorte alcanza a partidas vinculadas a salarios, contrataciones, consumo de bienes y servicios, así como también a inversiones en infraestructura, equipamiento y programas específicos de cada área.

La decisión responde a la baja en la recaudación nacional, que en marzo registró una caída del 4,5% y acumula ocho meses consecutivos en descenso. En el primer trimestre del año, la merma alcanzó el 7,5%. Desde el Ejecutivo atribuyen este comportamiento a la reducción de impuestos implementada en los últimos meses y a la retracción de la actividad económica.
Además de equilibrar las cuentas públicas, el objetivo oficial es enviar una señal a los mercados financieros sobre el compromiso de mantener el superávit fiscal, incluso en un escenario de menores ingresos.
En la práctica, el Ministerio de Economía ya comenzó a restringir partidas. Uno de los casos señalados es el del PAMI, donde se redujeron los pagos a prestadores médicos, lo que generó reclamos en el sector.
La medida también provocó reacciones políticas. El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, pidió al Gobierno nacional que “defienda a los abuelos” ante los recortes en áreas sensibles.
A su vez, distintas entidades empresarias y pymes expresaron su preocupación por la caída del consumo, el aumento de costos y las dificultades de acceso al crédito. En una carta abierta, advirtieron sobre el impacto de la apertura de importaciones y la pérdida de competitividad.
En paralelo, funcionarios de la provincia de Buenos Aires, entre ellos Carlos Bianco y Gabriel Katopodis, presentarán un reclamo formal ante el Ministerio de Economía. Solicitan frenar el recorte de fondos, retrotraer el precio de los combustibles y reactivar la obra pública.
El ajuste se produce en un contexto de tensión entre la necesidad de sostener el equilibrio fiscal y los efectos de la caída de la actividad sobre distintos sectores de la economía.
Fuente: Medios




