El Gran Premio 7 Lagos volvió a recorrer los paisajes más emblemáticos de la Patagonia en una nueva edición que unió San Martín de los Andes y Bariloche, consolidándose como una propuesta que combina deporte, turismo y cultura automovilística.
Organizado por Escudería Patagonia, el evento reunió a más de 50 participantes y exhibió un parque automotor de alto nivel, con vehículos que despertaron el interés del público en cada parada del recorrido. Según destacó Juan Lamborizio, integrante de la organización, esta edición se caracterizó por su diversidad y calidad.
Entre los modelos más destacados estuvieron el Cobra Biscaine 427, el BMW 850 V12 Alpina, el Volvo 123 GT y distintas generaciones del Toyota Célica GT. A ellos se sumaron clásicos europeos de BMW y Mercedes-Benz, junto a íconos nacionales como el Peugeot 504, Renault Fuego, Valiant 2 y 3 y Ford Sierra, generando una propuesta atractiva tanto para especialistas como para el público general.

Una experiencia que va más allá de los autos
El evento no solo se destacó por los vehículos, sino también por las historias que lo rodean. Desde la organización recordaron una edición anterior marcada por condiciones climáticas extremas, cuando una etapa de 120 kilómetros entre Villa La Angostura y San Martín de los Andes se disputó bajo lluvia y nieve, convirtiéndose en una prueba exigente para pilotos y máquinas.

Aunque esta fue la primera edición bajo la estructura actual de Escudería Patagonia, el equipo cuenta con una trayectoria de 16 ediciones previas desde 2006. A lo largo de los años, el Gran Premio fue evolucionando en distintos aspectos, desde la complejidad de las pruebas hasta la experiencia integral de los participantes.
Hoy, el evento se posiciona como una propuesta consolidada dentro del calendario regional, con un nivel organizativo que lo ubica en su mejor momento.

Uno de los puntos destacados fue la convocatoria en la Costanera del lago Lácar, donde vecinos y turistas se acercaron a disfrutar de los autos a pesar de las bajas temperaturas. El ambiente fue acompañado por producciones fotográficas y la tradicional imagen grupal frente a las letras de San Martín de los Andes.
Impacto económico, cultural y turístico
Desde la organización subrayaron que el evento generó un impacto positivo en distintos niveles. En lo comercial, la presencia de participantes impulsó la actividad local, mientras que en lo cultural se destacó la conexión emocional que generan los autos clásicos, capaces de evocar recuerdos en distintas generaciones.

En el plano turístico, el Gran Premio permitió mostrar la región a nivel nacional e internacional, con la participación de visitantes de Chile, reforzando su posicionamiento como un evento de referencia en la Patagonia.
Fuente: Medios.




