El riesgo país de la Argentina se mantiene por encima de los 500 puntos al comienzo de la semana y continúa siendo una de las variables más observadas por el equipo económico del presidente Javier Milei. La estrategia oficial apunta a lograr un descenso hacia la zona de 400 puntos, nivel que permitiría mejorar las condiciones de financiamiento externo y fortalecer la sostenibilidad del programa macroeconómico.
De acuerdo con los datos procesados por medios, el indicador se ubicó en 519 puntos, todavía 37 unidades por encima del mínimo reciente de 482 puntos registrado el 29 de enero. Esa caída previa estuvo vinculada con la cancelación de un vencimiento de deuda externa cercano a US$4.500 millones y con la reducción del rendimiento de los bonos del United States Department of the Treasury, referencia utilizada para el cálculo del índice.

En el plano financiero, algunos factores continúan aportando estabilidad al escenario local, como la compra sostenida de reservas por parte del Banco Central de la República Argentina, la absorción de pesos en las licitaciones del Ministerio de Economía de Argentina y la relativa estabilidad de la tasa de interés. A ello se suma el cierre de la revisión técnica del Fondo Monetario Internacional, que podría habilitar un desembolso cercano a US$1.000 millones en el corto plazo.
El factor productivo también influye en las expectativas del mercado. Las recientes lluvias mejoraron las perspectivas de la cosecha de soja, lo que podría favorecer el ingreso de divisas entre los meses de abril y julio. Asimismo, el anuncio de inversiones en sectores estratégicos como energía y minería contribuye a sostener las señales positivas.
En el plano político, la aprobación de la reforma laboral representa otro pilar del programa económico oficial. Tras la sanción en la Cámara de Diputados, el proyecto podría obtener aprobación definitiva en el Senado en los próximos días, aunque su implementación podría enfrentar eventuales cuestionamientos judiciales por parte de organizaciones sindicales.

Pese a las señales favorables al inicio de 2026, los inversores mantienen cierta cautela respecto de la economía argentina y todavía muestran reticencia a incrementar posiciones en activos locales. El Gobierno prevé llegar al vencimiento de julio, estimado en aproximadamente US$4.500 millones, con la posibilidad de emitir deuda exclusivamente para refinanciar compromisos existentes, en línea con la política oficial de no tomar nueva deuda mientras se mantenga el superávit fiscal.
Finalmente, el estancamiento del nivel de actividad y su posible impacto sobre la conflictividad social también son variables que observan los analistas, ya que pueden influir en la velocidad de recuperación de la confianza financiera y en las decisiones de inversión.
Fuente: Medios




