El oficialismo consiguió este jueves la media sanción del proyecto de reforma de la Ley de Glaciares en el Senado, en una votación que desató celebraciones entre funcionarios del Gobierno que siguieron el desenlace desde las galerías del recinto.
La iniciativa obtuvo 40 votos a favor, 31 en contra y una abstención, y ahora deberá ser debatida en la Cámara de Diputados cuando comience el período de sesiones ordinarias.

Entre quienes observaron el resultado desde uno de los palcos se encontraban la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el ministro del Interior Diego Santilli, el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem y el subsecretario de Gestión Institucional Eduardo Menem.

La aprobación del proyecto responde al compromiso asumido por el Gobierno con gobernadores de provincias cordilleranas que buscan un marco normativo más flexible para impulsar inversiones en minería e hidrocarburos.
Incidentes previos al debate
Horas antes de la sesión se registraron protestas en las inmediaciones del Congreso. Un grupo de activistas de Greenpeace Argentina saltó las rejas del Palacio Legislativo y se sentó en las escalinatas en rechazo a la reforma.

Durante el operativo de seguridad también se reportó la detención de un camarógrafo del canal A24, tras un episodio en el que se denunció el uso de gas pimienta por parte de las fuerzas de seguridad.
Qué establece el proyecto
La reforma de la ley 26.639 busca redefinir el alcance de las zonas protegidas para permitir actividades productivas en determinadas áreas periglaciares consideradas no estratégicas desde el punto de vista hídrico.
El texto introduce la distinción entre formaciones periglaciares con función de reserva de agua y aquellas que no cumplen ese rol, permitiendo que estas últimas puedan ser utilizadas para proyectos económicos.

El inventario de glaciares quedará bajo la coordinación del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales y la Secretaría de Energía como autoridad de aplicación.
Entre las actividades prohibidas se mantienen la liberación de sustancias contaminantes, la infraestructura que altere la condición natural de los glaciares, y la explotación minera o hidrocarburífera en zonas protegidas.
Debate político
Durante la discusión en el recinto, el senador oficialista Agustín Coto defendió la reforma al sostener que busca “armonizar la normativa” y fortalecer el federalismo en la gestión de los recursos naturales.
Desde la oposición, el senador Daniel Pablo Bensusán advirtió que la discusión enfrenta desarrollo económico y protección ambiental.
En la misma línea, la senadora Alicia Kirchner cuestionó el proyecto al considerar que implica un retroceso institucional en materia ambiental.

Por su parte, el senador radical Maximiliano Abad reconoció la tensión entre desarrollo y preservación, aunque anticipó su voto negativo al considerar que la iniciativa no logra un equilibrio suficiente.
El oficialismo defendió la reforma argumentando que permitirá otorgar mayor previsibilidad jurídica para atraer inversiones y promover el desarrollo productivo provincial.

La votación se produjo en un clima de alta polarización política, con posturas enfrentadas entre quienes sostienen la necesidad de flexibilizar la normativa para impulsar la actividad económica y quienes alertan sobre el impacto ambiental de la modificación.
Fuente: Medios




