La misión Artemis II, impulsada por la NASA, registró un inconveniente técnico a bordo de la nave Orión, relacionado con el sistema sanitario. El problema fue detectado poco después del despegue, durante las primeras etapas del vuelo hacia la órbita lunar.

Según informaron desde la agencia espacial, la falla estuvo vinculada al controlador del sistema de gestión de residuos (Universal Waste Management System). En particular, se detectó que el ventilador encargado de generar la succión —clave en condiciones de microgravedad— se había atascado, lo que activó una señal de avería en el módulo.
El inconveniente fue considerado relevante, ya que la correcta operación del sistema sanitario es esencial para el funcionamiento de la nave en misiones prolongadas. Sin embargo, la tripulación logró resolver la falla en coordinación con el centro de control de la misión en Houston.

Desde la NASA indicaron que, tras las tareas realizadas, el sistema volvió a operar con normalidad. La solución se alcanzó en un plazo menor al previsto inicialmente, que estimaba varias horas de trabajo.
Superado el incidente, la misión continuó según lo planificado. La tripulación retomó su cronograma, que incluyó un período de descanso antes de prepararse para la maniobra de elevación del perigeo, clave para ajustar la órbita de la nave.
Estas maniobras, junto con el encendido previo que elevó el apogeo, forman parte de la configuración inicial de la trayectoria de Orión y resultan fundamentales para las futuras operaciones translunares.
Fuente: Medios




