El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, afirmó que la decisión de avanzar junto a Río Negro en una estrategia común de desarrollo energético llevó a ambas provincias “a otro nivel” y posicionó a la Norpatagonia como un actor decisivo en la Argentina que viene.
Figueroa destacó primero el impacto económico y turístico de la competencia, que durante años tuvo a Viedma como referencia. “Siempre Viedma nos dejaba la vara alta y ahora nos tocó a nosotros. Estos encuentros incentivan el turismo y nos hacen conocidos”, señaló, y confirmó que trabajan para repetir la carrera el año próximo.
El eje central de la entrevista llegó al analizar el vínculo con Río Negro. El mandatario aseguró que la relación construida con Alberto Weretilneck no tiene antecedentes recientes. “Hemos sellado una alianza muy importante. No hay en la historia de nuestras provincias, ni en la de cualquier unión de dos provincias del país, una complementación de esta naturaleza”, afirmó.
Para Figueroa, esa alianza permitió acelerar la evolución de la infraestructura energética regional: del crecimiento de la actividad y el llenado de ductos, al reemplazo de importaciones, la llegada a nuevos mercados y ahora la posibilidad concreta de exportar petróleo por vía marítima. En ese punto destacó el rol de la provincia vecina: “La visión de Weretilneck de impulsar un puerto patagónico nos elevó a otro nivel”.
El gobernador anticipó que en marzo de 2027 comenzará la salida de crudo en barcos, y que los desarrollos vinculados al GNL permitirán avanzar en esa línea dentro de los próximos dos años. “Esta complementación es un win-win para ambas provincias”, remarcó.
La charla también dejó una definición política más amplia sobre el rol que busca ocupar la Norpatagonia. Figueroa cuestionó la mirada centralista histórica y contrapuso el nuevo escenario: “Antes nos decían que si a Argentina le iba bien, algo nos iban a tirar. Hoy la Norpatagonia dice que si a la Norpatagonia le va bien, a la Argentina le va a ir bien”.
Con Vaca Muerta, nuevos ductos, salida al mar y proyectos energéticos en expansión, Neuquén y Río Negro trabajan para consolidarse como un bloque productivo capaz de impulsar una nueva etapa del desarrollo nacional.




