El cuerpo de Santiago, el joven de 17 años que había desaparecido en el río Limay, fue encontrado el domingo alrededor de las 13:45, mientras flotaba a la deriva en el cauce del río, en la ciudad de Plottier. El hallazgo se produjo en el marco del operativo de búsqueda superficial y subacuática que se había reanudado durante la mañana.
Según informó el comisario Raúl Cabezas, de la Dirección de Bomberos de la Policía, el cuerpo no se encontraba enganchado a ningún obstáculo al momento de ser localizado. Desde el operativo explicaron que estiman que, durante los días previos, el adolescente habría permanecido retenido en el fondo del río, posiblemente sujeto a algún elemento del cauce, y que el movimiento constante de las embarcaciones y las tareas de buceo habrían facilitado su desprendimiento, permitiendo que comenzara a flotar aguas abajo.
La búsqueda se había retomado a primera hora del domingo, tras varios días de rastrillajes intensivos sin resultados positivos. Durante la jornada, los equipos extendieron el operativo hacia el puente Balsa de Las Perlas y la zona de la confluencia, ampliando progresivamente el radio de trabajo.
El cuerpo fue hallado a unos 2.000 metros aguas abajo del sector de La Herradura, lugar donde se produjo la desaparición. El hallazgo permitió cerrar una intensa búsqueda que mantuvo en vilo a la comunidad y a la familia del adolescente, que permaneció durante los últimos días en el lugar a la espera de novedades.

Un operativo de gran magnitud
El rastrillaje involucró a Bomberos Voluntarios de la Policía, buzos profesionales, Prefectura Naval Argentina, Defensa Civil, la Municipalidad de Plottier y la Secretaría de Riesgos. Se trató de un despliegue de gran envergadura, con múltiples embarcaciones y personal especializado trabajando de manera coordinada.
Bomberos de la Policía operaron con una embarcación tripulada por tres buzos y un timonel, mientras que Defensa Civil y la Secretaría de Riesgos aportaron unidades con navegantes y conductores náuticos. Prefectura Naval sumó otra embarcación, lo que permitió cubrir amplios tramos del río de forma simultánea, tanto en superficie como en profundidad.

Qué ocurrió el 1° de enero
En paralelo al operativo, se conocieron detalles sobre lo sucedido el día de la desaparición. El aviso inicial se recibió el jueves 1° de enero alrededor de las 12:30, cuando se alertó sobre una persona arrastrada por la corriente. En un primer momento, se creyó que se trataba de una niña.
Según explicó el guardavidas Marcelo Guzmán, el sector de La Herradura no contaba con cobertura formal de guardavidas en ese horario, ya que el servicio comienza a partir de las 15 y no hay presencia permanente durante la mañana. Tras arribar al lugar, se inició un primer rastrillaje que luego se amplió con la intervención de Bomberos.

Un testimonio clave surgió al día siguiente. Un hombre relató que dos chicos se arrojaron al agua desde un sector no habilitado, por fuera del área delimitada por el boyado. Ambos comenzaron a pedir ayuda, pero los gritos no fueron escuchados de inmediato debido al volumen de la música.
Cuando logró oírlos, el hombre se lanzó al río y consiguió rescatar al adolescente de 13 años, pero no pudo continuar asistiendo a Santiago debido al cansancio, a que no hacía pie y a la fuerte corriente del Limay.
Advertencia por zonas no habilitadas
Desde la Municipalidad de Plottier reiteraron que la ciudad no cuenta con balnearios habilitados, por lo que ninguna zona de la costa está autorizada para el baño recreativo. En estos sectores, el riesgo es elevado por la presencia de corrientes intensas, pozones y la falta de infraestructura de seguridad.
Las autoridades recordaron que los guardavidas cumplen funciones preventivas y no de rescate permanente, y que el equipo está conformado por 17 profesionales. El trágico hecho volvió a poner en foco los peligros del río Limay y la necesidad de extremar las precauciones en zonas no habilitadas.
Fuente: Medios.
