Historias de trabajo y esfuerzo en el corazón del campamento del VMOS
Cientos de trabajadores sostienen una obra clave que genera empleo y oportunidades en Río Negro.
Lucía Palma
En el campamento PK 327 del oleoducto VMOS, la actividad no se detiene. Entre tareas de mantenimiento, logística, alimentación y servicios, cientos de trabajadores y trabajadoras sostienen el funcionamiento diario de una obra que no sólo impacta en la matriz productiva, sino que también genera oportunidades concretas para familias rionegrinas.
Detrás de cada tarea, hay historias personales marcadas por el esfuerzo y la distancia, pero también por la expectativa de un futuro mejor.
Uno de esos casos es el de Jorge Sbrinzer, oriundo de Viedma, quien integra el equipo de servicios generales. Desde hace un año acompaña el crecimiento del campamento realizando tareas clave para su funcionamiento. Padre de seis hijos, reconoce el sacrificio que implica estar lejos de su hogar:
“Se extraña a la familia, pero hay trabajo, y eso es importante porque el bienestar de ellos es clave”. Además, destacó el impacto de la obra: “Es una obra muy grande que genera desarrollo y trabajo. Veníamos de un momento difícil para la construcción, y esto se siente en todas las localidades”.
En el área de mantenimiento también se desempeña Soledad Fernández, oficial civil especializada, quien tiene a su cargo garantizar que las instalaciones funcionen correctamente, incluso en condiciones adversas. Madre soltera de dos hijos, encontró en este proyecto una oportunidad de crecimiento:
“Me ocupo de que todo funcione, de que a nadie le falte nada. Es un trabajo con mucho esfuerzo, pero también con muchas oportunidades”. Sobre su rol, remarcó: “Ser mujer y tener este trabajo es posible, se puede trabajar a la par de los muchachos. Estoy feliz de que me den la oportunidad”.
La logística del campamento es otro de los pilares fundamentales. Allí cumple un rol central Analía Reyes, jefa de operaciones de la empresa gastronómica encargada del servicio. Su tarea implica coordinar la alimentación diaria de cientos de personas.
“Lo más crítico es la alimentación. La salud de los operarios depende de eso, y es una gran responsabilidad”, explicó. En los momentos de mayor demanda, el equipo llegó a preparar hasta 400 viandas diarias. “Han sido campamentos de entre 400 y 600 personas. Es un desafío enorme, pero también un camino de aprendizaje y crecimiento para todos”.
El ritmo de trabajo también lo vive de cerca Ezequiel Ruiz, de Villa Regina, quien forma parte del equipo de apoyo en producción. Sus jornadas comienzan a las 5 de la mañana y se extienden con múltiples tareas.
“Se siente que algo grande está pasando y que los rionegrinos podemos ser parte”, expresó. Sobre la dinámica laboral, agregó: “Se extraña mucho, pero estamos acostumbrados y felices con la responsabilidad”.
Como ellos, miles de trabajadores forman parte del desarrollo del VMOS, una obra que actualmente genera más de 2.700 empleos directos y un fuerte impacto en el empleo indirecto en sectores como gastronomía, transporte, salud y mantenimiento.
En un contexto desafiante para la obra pública, este tipo de proyectos adquiere un rol clave en las economías regionales. En el corazón del campamento, entre jornadas intensas y desafíos cotidianos, el trabajo se convierte en una herramienta de crecimiento, aprendizaje y proyección de futuro para miles de familias de Río Negro.