Dos de las mujeres imputadas en la causa conocida como la “Secta rusa de Bariloche” salieron al cruce de la Justicia y la Policía, asegurando que la investigación se basó en interpretaciones, rumores y pruebas insuficientes. Se trata de Svetlana Komkova, traductora, y Nadezhda “Angelina” Belyakova, diseñadora de ropa en su país de origen.
En declaraciones al programa Tiempo de Policiales por ATP Stream, ambas mujeres relataron irregularidades durante la formulación de cargos, asegurando que se les advirtió que: “Si no eran víctimas, eran cómplices” del presunto líder del grupo, Konstantin Rudnev.
Komkova señaló que durante el procedimiento les preguntaron a las veinte mujeres implicadas si eran víctimas. “No nos explicaban nada. Después dijeron que podríamos no ser conscientes de que éramos víctimas, pero si no lo éramos, éramos cómplices”, afirmó. Añadió que no hay drogas ni pruebas concretas y denunció la filtración de datos personales como un “crimen”.
Por su parte, Belyakova aclaró: “Yo vine como turista desde Moscú, no soy miembro de ninguna organización y no conocía a Rudnev. Todo eso es falso”.
Denuncias de maltrato policial
Komkova relató que durante la intervención de la Policía Federal, los agentes no estaban uniformados y la trataron de manera violenta: “Me golpearon, me escupieron en la cara y me cruzaron los brazos. Pedí explicaciones y no me dieron ninguna”.
Ambas mujeres criticaron la difusión pública de fotografías tomadas durante el procedimiento, calificándolas como parte de un “crimen mediático”.

Testimonios sobre la causa y la investigación
Según Komkova, gran parte de la investigación se basó en videos y relatos indirectos que no prueban identidades ni hechos. Recordó que en un hospital se malinterpretó un gesto cultural —una rosa blanca— como un pedido secreto de ayuda. También cuestionó preguntas insistentes de personal sanitario sobre la presencia del padre de un hijo, que consideró intimidantes para la joven involucrada.
Ambas coincidieron en que su presencia en Bariloche fue por turismo y ayuda puntual, no vinculada con ninguna organización criminal. Komkova explicó que llegó desde Brasil para acompañar como traductora a una joven rusa y nunca imaginó que esto derivaría en un caso penal.
Reclamo por justicia y libertad
Al cierre de sus declaraciones, las imputadas pidieron el sobreseimiento y el fin de la causa, sosteniendo que son personas normales que no cometieron ningún delito:
- Komkova: “Espero que se haga justicia, que la verdad triunfe y que la gente salga en libertad”.
- Belyakova: “Quisiera mucho mi libertad. No soy culpable. Por favor, revisen la causa, no tienen pruebas de nada. Cierren esta causa tan injusta y absurda”.
La causa se encuentra a cargo de la Sede Fiscal Descentralizada de San Carlos de Bariloche, bajo la supervisión del fiscal general Fernando Arrigo, sus auxiliares Gustavo Revora y Tomás Labal, y el juez Gustavo Zapata, quien semanas atrás concedió la prisión domiciliaria a Rudnev, luego revocada en la Cámara por pedido de la Fiscalía.
Fuente: Medios.




