Los dos incendios desatados este miércoles en campos cercanos a Trelew, producto de la intensa tormenta eléctrica que atravesó la región, volvieron a dejar en evidencia la alta vulnerabilidad del Valle ante eventos climáticos cada vez más frecuentes y severos. La caída de rayos activó focos en sectores rurales que carecen de accesos, infraestructura mínima y condiciones que permitan un combate rápido del fuego.
Según informó Sebastián Bustos, director de Defensa Civil municipal, uno de los frentes ubicado al oeste de la ruta 8, camino a Gaiman, llegó a quemar alrededor de 30 kilómetros de campo.
Aunque se encuentra “bastante contenido”, el funcionario remarcó que la topografía y la ausencia de caminos complicaron toda la jornada de trabajo, realizada junto a Bomberos, Protección Civil provincial y maquinaria municipal.
El segundo foco, entre las rutas 8 y 3, generó mayor preocupación al atravesar una línea de alta tensión. Allí se mantienen operativos con apoyo de Vialidad Provincial para intentar frenar el avance del fuego. Por ahora, no se puede determinar la superficie afectada debido justamente a la imposibilidad de acceder al corazón del incendio.
A las dificultades del terreno se sumaron el viento y las temperaturas superiores a los 30 °C, lo que aceleró la velocidad del fuego. “Están descontrolados. Uno avanza con mucha intensidad y el otro quema más lento, pero ambos siguen activos”, describió Cristian Otero, jefe del cuartel de Bomberos de Trelew.
Mientras el Valle afronta una jornada templada pero ventosa, los equipos mantienen guardias preventivas y ensanchan caminos improvisados para evitar que el fuego alcance zonas productivas o cercanas a las rutas. Las autoridades esperan una mejora en las condiciones meteorológicas para lograr una contención definitiva.




