La creciente sucesión de homicidios, balaceras y enfrentamientos armados en Comodoro Rivadavia encendió una nueva señal de alarma. El fiscal Martín Cárcamo advirtió que, si no se toman medidas integrales para frenar el avance del narcotráfico y la circulación ilegal de armas, la ciudad podría reproducir procesos de violencia similares a los que años atrás atravesó Rosario.
La preocupación volvió a instalarse tras la detención de Luis Uribe, sobreviviente del ataque en el que fue asesinada su pareja, Mariana Calfuquir. Durante un control policial, los efectivos encontraron una pistola calibre 9 milímetros lista para ser utilizada, con cargador colocado y un cartucho en recámara.
Sin embargo, para el fiscal el problema va mucho más allá de un caso puntual. Según explicó, existen dos fenómenos que se potencian entre sí: la proliferación de armas ilegales y la comercialización de estupefacientes. “Son dos flagelos que llevan justamente a situaciones que después deben ser resueltas por la Justicia”, sostuvo.
Cárcamo aseguró que la combinación de ambos factores ayuda a explicar el mapa de violencia que atraviesa la ciudad durante este año, marcado por homicidios, intentos de asesinato y ataques armados en distintos barrios.
Otro aspecto que preocupa al Ministerio Público Fiscal es el avance de la “venganza privada” como forma de resolver conflictos. El fiscal advirtió que cada vez más personas desconfían del sistema judicial y optan por no denunciar hechos o buscar respuestas por cuenta propia, una situación que termina alimentando nuevas represalias y episodios violentos.
En ese contexto llegó la definición más contundente de la entrevista. “Si esta situación no se aborda de manera integral, Comodoro Rivadavia puede terminar siendo una fotografía de lo que en algún momento fue Rosario”, alertó.
La comparación apunta al crecimiento del narcotráfico y a la utilización de armas de fuego para resolver disputas vinculadas al negocio ilegal de las drogas. Según explicó, en Rosario ese proceso derivó con el tiempo en estructuras criminales más complejas y en la aparición de modalidades como el sicariato.
Además, Cárcamo advirtió sobre otro fenómeno creciente: la percepción de inseguridad que lleva a muchos vecinos a considerar la posibilidad de armarse para defenderse. Sin embargo, recordó que gran parte de las armas que circulan en la ciudad provienen de un mercado ilegal de venta y alquiler, una realidad que aparece de manera constante en las investigaciones judiciales.
Para el fiscal, la combinación de armas, drogas, violencia y desconfianza institucional configura un escenario que requiere respuestas urgentes para evitar que la situación continúe agravándose.







