La caída sostenida de la natalidad en Argentina ya comienza a impactar en el sistema educativo. Desde 2014, la tasa de nacimientos se redujo un 40% y, según un informe de la organización Argentinos por la Educación, esta transformación demográfica provocará una disminución del 27% en la matrícula del nivel primario para 2030.
El estudio advierte que la nueva estructura poblacional está modificando la demanda escolar y que el país podría tener, en apenas unos años, 1,2 millones de alumnos menos en las aulas en comparación con 2023.
Una baja que no será igual en todo el país
Los especialistas señalan que la reducción no se dará de manera homogénea en el territorio nacional. La provincia de Buenos Aires encabezará la caída en términos absolutos, con 510.433 estudiantes menos (-30,5%).
Le seguirán la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 92.540 alumnos menos (-34%), y Santa Fe, con una reducción estimada de 87.770 estudiantes (-24,5%).
En términos relativos, las mayores contracciones se proyectan en Tierra del Fuego (-36,1%), Santa Cruz (-34,9%) y CABA (-34%). En cambio, provincias como Santiago del Estero (-19,4%), Misiones (-20,3%) y Corrientes (-21,1%) registrarían descensos más moderados.
Río Negro y Neuquén: los datos regionales
Las proyecciones oficiales indican que Río Negro perdería 22.774 alumnos de nivel primario entre 2023 y 2030. En el mismo período, Neuquén tendría una baja similar, con 22.160 estudiantes menos, de acuerdo con cifras de la Dirección Nacional de Población.
Actualmente, la relación promedio es de 16 alumnos por docente en el nivel primario. Si la tendencia continúa, para 2030 el país podría alcanzar un ratio de apenas 12 estudiantes por cargo, un cambio significativo en la organización escolar.
“Este escenario invita a repensar la planificación de la infraestructura, la organización de las escuelas y la asignación de recursos docentes”, sostienen los autores del informe.
Una oportunidad para mejorar la calidad educativa
Para Martín De Simone, coautor del estudio, la caída de la natalidad puede abrir una ventana de oportunidad.
“Sin aumentar el gasto total, es posible destinar más recursos por estudiante y mejorar los aprendizajes si se orientan a intervenciones basadas en evidencia”, explicó.
Entre las estrategias propuestas se incluyen la reorganización de secciones con baja matrícula, la reasignación de docentes hacia tutorías o programas de enseñanza adaptada, la extensión de la jornada escolar y el fortalecimiento de apoyos no académicos.
También se plantea la posibilidad de destinar parte de los recursos, respetando derechos adquiridos, a mejorar materiales pedagógicos, infraestructura o acompañamiento docente.
El informe pone sobre la mesa un debate central: cómo planificar el futuro de la escuela primaria en un país con menos niños en edad escolar, y cómo transformar ese cambio demográfico en una oportunidad para mejorar la educación.
Fuente: Medios




