La producción de cebolla se mantiene como una de las actividades agrícolas más importantes del Valle Inferior de Río Negro, con más de 130 productores que sostienen una cadena productiva orientada principalmente a la exportación. Durante la campaña 2025/2026, la región destinó 1.853 hectáreas al cultivo, consolidando su presencia en los mercados internacionales.
El principal destino de la cebolla producida en la zona continúa siendo Brasil, seguido por Paraguay, mientras que una menor parte de la cosecha se comercializa dentro del mercado interno argentino. La demanda externa tiene un peso clave en las decisiones de los productores al momento de planificar cada nueva temporada.
Según los datos aportados por el Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IDEVI), la estructura productiva del sector está conformada en gran parte por establecimientos pequeños y medianos.
Del total de productores, el 57% trabaja superficies menores a 10 hectáreas, mientras que el 27% desarrolla su actividad en campos de entre 10 y 20 hectáreas. En tanto, un 15% concentra explotaciones superiores a las 20 hectáreas.
Una particularidad del sector es que muchos productores trabajan sobre tierras arrendadas. Los contratos de alquiler suelen acordarse mediante el pago de una cantidad determinada de bolsas de cebolla por hectárea o a través de un monto fijo.
Brasil, el gran mercado para la cebolla rionegrina
La producción del Valle de Viedma tiene un perfil fuertemente exportador. Brasil se mantiene como el principal comprador del producto regional, seguido por Paraguay, dos destinos que influyen directamente en la dinámica de la actividad.
La comercialización internacional representa un factor determinante para el sector, ya que los precios y la demanda de esos mercados impactan en la superficie que los productores deciden sembrar cada campaña.
Menos hectáreas sembradas y una campaña marcada por la rentabilidad
La campaña 2025/2026 mostró una reducción en la superficie implantada respecto del ciclo anterior. En la temporada previa se habían registrado 2.884 hectáreas, mientras que este año el área bajó a 1.853 hectáreas.
Desde el IDEVI explicaron que, al tratarse de un cultivo anual, la superficie sembrada suele variar de acuerdo con la rentabilidad obtenida en la campaña anterior. Los mejores precios incentivan una mayor siembra, mientras que los resultados negativos llevan a reducir la inversión.
En este caso, la baja estuvo vinculada principalmente a los menores márgenes obtenidos por los productores durante la temporada pasada, en un cultivo que requiere una inversión importante en insumos, maquinaria, mano de obra y tecnología.
Con presencia en los mercados externos y una amplia red de productores, la cebolla continúa siendo un motor económico para el Valle de Viedma. La actividad genera movimiento en toda la cadena, desde la preparación de los lotes y la cosecha hasta el acondicionamiento y la comercialización.
A pesar de los desafíos vinculados a costos y rentabilidad, la producción rionegrina mantiene su lugar como una de las principales zonas cebolleras de la Patagonia y como un proveedor clave para países vecinos.
Fuente: Medios.




