Detrás de la construcción de escuelas, la compra de móviles policiales y el requipamiento del sistema de salud, hay acciones que se conocen -porque tienen su impacto mediático- pero rara vez son ponderadas con mayor profundidad.
La tolerancia cero a los hechos de corrupción y la transparencia en la administración de los recursos del Estado son frases irrefutablemente asociadas a la administración que conduce el gobernador Rolando Figueroa y tienen su materialización en hechos de la realidad, como la expulsión de ñoquis y la eliminación de gastos innecesarios.
Pero, esas y otras estrategias son consecuencia directa de un trabajo silencioso y constante con el que el ministerio de Economía logró revertir la penosa herencia de la gestión anterior y dar una vuelta la página. Conocedor de la economía pública por profesión, Figueroa sabía lo que iba a encontrar y había diseñado un plan previo a su asunción en el ejecutivo neuquino. También como economista, Omar Gutiérrez podría haber advertido que había equivocado el camino, aunque esto no sucedió.
El diagnóstico es historia. Muy reciente, pero historia al fin. Lo nuevo son los números que se conocieron durante el transcurso de la semana y que marcan con absoluta nitidez el punto de inflexión que se produjo en diciembre de 2023, cuando sobrevino el cambio. De hecho, en Casa de Gobierno los llaman “los números del cambio”. Y acreditan, por ejemplo, que el gobierno actual no ha emitido deuda pública para gastos corrientes. En contraste, cuando Figueroa asumió, el 55% del stock de deuda había sido destinado a solventar gastos corrientes (incluidos sueldos y aguinaldos).
Desde la gestión Figueroa también se indicó que, en estos dos años, se financió más del 90% de la obra pública con fondos propios, en cambio en 2023 el 100% de la obra fue ejecutada con fondos de terceros.
“El gobierno actual ha logrado disminuir la deuda pública en un 38%, en cambio la anterior gestión no pudo reducir la deuda pública, es más emitió para cubrir gastos corrientes”, señalan desde La Neuquinidad haciendo notar que, por segundo año consecutivo, el gobierno actual cerró el ejercicio con superávit financiero y operativo, situación que no se había dado en los últimos 20 años.
A diciembre de 2025, el stock de deuda pública representaba el 20% de los ingresos totales del ejercicio, el más bajo de los últimos 20 años en la provincia. Nación también logró reducir su deuda pública, aunque a un costo social que no todos comparten: paralizó la obra pública en el interior y retuvo recursos de las provincias. Neuquén, en cambio, realizó obras y construyó escuelas con recursos propios, al tiempo que puso en marcha el programa de becas estudiantiles más importante y amplio de Latinoamérica.
La austeridad, la transparencia y hasta el equilibrio fiscal son metas que no se agotan en sí mismas, sino herramientas -indispensables- para propender al bienestar de la población. Luz verde en las cuentas públicas de cara a la segunda etapa de gestión.




