Los datos reflejan una recuperación significativa en el mercado. Según cifras oficiales, el precio de la manzana deliciosa aumentó un 64% interanual, muy por encima de la inflación acumulada del mismo período, que fue del 32,4%. La diferencia muestra un cambio de tendencia para un sector que venía atravesando años complejos.
Sin embargo, la mejora en los valores no responde a un incremento de la producción. Por el contrario, la actual campaña estuvo marcada por una menor disponibilidad de fruta debido a daños provocados por el granizo y a una reducción general de los volúmenes cosechados.
Menos fruta, mejores precios
El productor frutícola Gustavo Arno describió la temporada como atípica. En muchas chacras afectadas por fenómenos climáticos se registraron fuertes pérdidas, mientras que en otras la escasa carga de fruta generó calibres más grandes, aunque con dificultades para alcanzar los estándares comerciales de color y presentación.
“El precio es bueno, pero es mucha la merma que hay en manzana”, resumió el productor al analizar la situación actual.
La menor oferta disponible se tradujo en cámaras frigoríficas con menos stock y una demanda que debió competir por una cantidad más limitada de fruta, impulsando así los precios.
El mercado interno gana protagonismo
Uno de los principales cambios de la temporada es el peso que adquirió el mercado interno. Mientras la pera continúa dependiendo en gran medida de las exportaciones, la manzana encuentra su principal destino en el consumo doméstico. Esto permitió que la mejora de precios registrada en los principales centros urbanos impactara de manera más directa sobre la actividad regional. “El mercado interno hoy tiene mejor precio que la exportación”, señaló Arno.
Los números acompañan esa percepción. Durante el primer trimestre de 2026, las exportaciones de manzana desde Río Negro y Neuquén alcanzaron las 12.537 toneladas, una caída del 32,1% respecto de las 18.470 toneladas exportadas en el mismo período de 2025.
La menor disponibilidad de fruta y los mejores valores obtenidos en el país explican buena parte de ese comportamiento.
Los costos siguen siendo una preocupación
A pesar de la mejora en los precios, los productores advierten que la rentabilidad continúa condicionada por los costos.
La conservación en frío aparece como uno de los gastos más importantes de la cadena productiva. A esto se suman los materiales de empaque, la energía, la mano de obra y los costos logísticos.
Para la temporada 2025-2026, la Mesa de Contractualización Frutícola de Río Negro estableció un costo de producción de referencia de 0,34 dólares por kilo, sin incluir gastos posteriores como empaque, almacenamiento o comercialización.
Por eso, los especialistas remarcan que un mejor precio de venta no siempre se traduce en mayores ganancias para el productor, especialmente en una campaña donde hubo menos kilos disponibles para distribuir los costos fijos.
La competencia de Chile
Otro factor que comenzó a influir en el mercado es el ingreso de manzanas provenientes de Chile.
La escasez de fruta en el Alto Valle impulsó la importación de manzanas chilenas para su acondicionamiento y empaque en establecimientos de Río Negro. Esta situación confirma la reducción de la oferta local y podría actuar como un límite para futuras subas de precios.
Los productores consideran que los valores deberían mantenerse firmes durante los próximos meses, aunque descartan aumentos abruptos debido al ingreso de fruta importada y a la liberación gradual de la producción almacenada en cámaras frigoríficas.
Una señal positiva, pero con cautela
La temporada 2026 deja una noticia alentadora para la fruticultura regional: la manzana recuperó valor en el mercado y volvió a posicionarse como un producto atractivo para la cadena productiva.
Sin embargo, el escenario continúa siendo complejo. Las pérdidas por granizo, la menor producción, los elevados costos de conservación y la competencia externa obligan a mirar la recuperación con prudencia.
Para el sector, el desafío será lograr que la mejora de precios llegue efectivamente al productor y no quede absorbida por los costos que se acumulan desde la chacra hasta la góndola. Sólo entonces la recuperación podrá traducirse en una mejora real para una de las actividades emblemáticas del Alto Valle.
Fuente: Medios




