La Patagonia que acelera, a pesar del viento nacional

En un escenario nacional donde el ajuste fiscal impone restricciones severas y la retracción de fondos ahoga a la mayoría de las jurisdicciones, la provincia de neuquén emerge como una excepción notable.

Lejos de sucumbir a la adversidad, la provincia consolida un camino propio, demostrando que la planificación estratégica y la autonomía financiera pueden ser la clave para el desarrollo, incluso cuando los vientos soplan en contra. “Neuquén no detiene su marcha. Con recursos propios y una gestión ordenada, demostramos que es posible crecer y generar oportunidades para nuestra gente, más allá de las contingencias nacionales”, afirmó el gobernador  Rolando Figueroa, encapsulando con ello el espíritu de su administración.

Los números hablan por sí solos y exponen la magnitud del desafío. Durante el primer trimestre del año, la caída interanual de los envíos nacionales superó el billón y medio de pesos para el conjunto de las provincias. Marzo, en particular, fue un mes crítico, con una disminución real del 69,1% en las transferencias discrecionales respecto al mismo período de 2005, el peor registro en casi dos décadas. La asfixia financiera dejó a la mayoría de las provincias en una situación de extrema vulnerabilidad, pero neuquén está blindada.

Coparticipación, el rettroceso según provincia.

Neuquén se distingue en este panorama, formando parte de un selecto grupo que, junto a Caba, Buenos aires y Santa Cruz, cuenta con más recursos propios que fondos transferidos por el estado nacional. Esta fortaleza no es casualidad, es el resultado de un orden fiscal riguroso y de la decisión política de construir un modelo de desarrollo que no dependa de la volátil coparticipación o de giros discrecionales. “hemos priorizado la autonomía y la capacidad de autogestión para blindar nuestra provincia ante los vaivenes macroeconómicos”, señaló el mandatario, reforzando la idea de una estructura económica robusta y una gestión orientada a la autosuficiencia.

La autonomía se traduce en resultados tangibles. Lejos de resentirse por la exclusión de los adelantos de coparticipación que sí beneficiaron a otras doce jurisdicciones, la gestión neuquina profundiza un plan estratégico con plazos definidos. La construcción de escuelas, la mejora de rutas, la ampliación de becas estudiantiles y la constante generación de empleo son indicadores concretos de una política pública que entiende el desarrollo económico como motor de inclusión social.

Ministro Guillermo Koenig en la Legislatura.

El eje de esta dinámica es, sin duda, vaca muerta, complementada por un creciente turismo y una visión de diversificación. “vaca muerta es el motor, pero también la palanca para diversificar nuestra economía. estamos generando las condiciones para atraer nuevas inversiones y consolidar un desarrollo productivo que trascienda el petróleo y el gas”, expresó Figueroa con la mirada puesta en el largo plazo. Neuquén no solo sostiene su crecimiento récord en producción de hidrocarburos, sino que busca expandir las oportunidades a lo largo y ancho de su vasto territorio, proyectándose como un faro de crecimiento, con la ambición de un desarrollo equitativo para todos sus habitantes.

En definitiva, neuquén ofrece una lección valiosa para el resto del país. Demuestra que, incluso en tiempos de ajuste y con un respaldo nacional mínimo, es posible avanzar con objetivos claros, una gestión ordenada y resultados concretos. Su modelo de autonomía, planificación y visión a largo plazo no solo sostiene el crecimiento, sino que también sienta las bases para un futuro próspero, reafirmando su papel como un referente de desarrollo en la patagonia y en la argentina.

Publicidad

Últimas noticias