La transición hacia vehículos eléctricos e híbridos avanzará en Argentina durante los próximos años, pero el parque automotor continuará dominado por los motores tradicionales. Un relevamiento de Acara-Siomaa proyecta que en 2031 alrededor del 95% de los vehículos en circulación seguirá funcionando exclusivamente con combustión interna.
El dato muestra la distancia entre el crecimiento de las nuevas tecnologías y la composición del parque existente. Aunque la cantidad de vehículos electrificados aumentará con fuerza, la renovación de los automóviles se produce lentamente y las condiciones económicas e infraestructura disponible limitan una transformación más rápida.
El informe considera como vehículos electrificados a los microhíbridos, híbridos, híbridos enchufables y eléctricos puros. Para este grupo se prevé un crecimiento significativo: su volumen podría multiplicarse 11,7 veces entre 2026 y 2031, impulsado por una mayor variedad de modelos y una evolución de la demanda. Sin embargo, ese incremento partirá de una base relativamente pequeña frente al total del parque automotor.
Actualmente, el país cuenta con unos 14,7 millones de vehículos en circulación y la proyección indica que esa cifra podría llegar a 17,2 millones en 2031, lo que representaría un aumento del 17%.
El problema para una transformación rápida está en el ritmo de renovación. La tasa anual estimada ronda apenas el 5% del parque, por lo que los vehículos con motores convencionales continuarán siendo mayoría durante varios años, aun cuando las ventas de modelos electrificados crezcan a un ritmo mayor.
La demanda de energía también cambiará
La evolución del parque tendrá impacto sobre el consumo energético. Según las proyecciones, la demanda de electricidad vinculada con la movilidad podría aumentar más de once veces, al pasar de unos 29 GWh a 322 GWh.
Pero esa expansión no implicará una caída inmediata del consumo de combustibles líquidos. Por el contrario, el estudio estima que su utilización seguirá creciendo alrededor de 14,5%, justamente debido al predominio de los vehículos con motores de combustión interna.
La transición será, por lo tanto, simultánea: habrá un fuerte crecimiento de la movilidad electrificada, pero convivirá durante años con un parque mucho más numeroso que continuará dependiendo de naftas y gasoil.

Otro de los factores que condicionan el proceso es la distribución territorial de los vehículos electrificados y de la infraestructura necesaria para utilizarlos.
La adopción se encuentra especialmente concentrada en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde existe una mayor disponibilidad de puntos de carga. Solo en la Ciudad de Buenos Aires hay más de 7.000 vehículos enchufables, que representan cerca del 38% del total nacional, según el relevamiento.
Esta concentración evidencia una de las dificultades para ampliar la electrificación fuera de los principales centros urbanos: la red de carga todavía tiene una cobertura limitada y desigual.
El desafío de ampliar los puntos de carga
La infraestructura aparece como uno de los principales obstáculos para acompañar el crecimiento previsto. Actualmente, la relación es de aproximadamente 61 vehículos por cada punto de carga público, mientras que el promedio global se ubica cerca de 11 vehículos por cargador.
Para 2031, el país necesitaría alrededor de 29.800 puntos de carga públicos para acompañar el crecimiento proyectado del parque electrificado. La infraestructura disponible actualmente se encuentra muy por debajo de esa cifra.

La expansión de la red será clave especialmente para los vehículos eléctricos puros, que dependen en mayor medida de la disponibilidad de puntos de carga para realizar viajes de larga distancia.
Una transición que será gradual
Las proyecciones de Acara-Siomaa muestran que Argentina avanzará hacia una mayor presencia de vehículos electrificados, pero la transformación del parque automotor será lenta.
El crecimiento de los híbridos y eléctricos no alcanzará, por sí solo, para modificar rápidamente la composición general del mercado, debido al volumen de vehículos convencionales que ya están en circulación y al ritmo relativamente bajo de renovación.
Por eso, la transición dependerá no solo de la oferta de nuevos modelos y de la evolución de la demanda, sino también de las condiciones económicas, el desarrollo de infraestructura de carga y la disponibilidad de energía.
En este escenario, los vehículos eléctricos e híbridos ganarán participación durante los próximos años, aunque los motores tradicionales seguirán ocupando el lugar dominante dentro del parque automotor argentino al menos hasta 2031.
Fuente: Medios.








