Las lluvias registradas en el norte de Neuquén llegaron durante una etapa clave para los crianceros: la parición de chivas y ovejas. Aunque las precipitaciones provocaron algunas dificultades y la muerte de animales recién nacidos, desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) destacaron que el balance general es positivo y que los campos se encuentran en buenas condiciones.
“En el norte de Neuquén, la lluvia, en general, ha venido muy bien. Los campos están en muy buenas condiciones”, explicó Iván Centelles, médico veterinario e investigador de la Agencia de Extensión Rural (AER) Chos Malal del INTA.
El especialista reconoció que las precipitaciones también generaron inconvenientes en algunos sectores, principalmente por las crecidas de arroyos, que dificultaron ciertas tareas y desplazamientos. Sin embargo, consideró que el panorama general de la región es favorable.

Hubo mortandad de chivitos, pero menos que durante la sequía
Uno de los principales efectos de las lluvias se registró durante la parición, cuando los animales recién nacidos quedan más expuestos a las condiciones climáticas. En algunos establecimientos, las precipitaciones complicaron el proceso y provocaron pérdidas.
“Ha habido mortandades de chivitos, no masivas, pero sí ha habido mortandad”, indicó Centelles. No obstante, remarcó que la situación fue menos grave que la que atravesaron los productores durante los períodos de sequía. “En general, durante los años de sequía, había más mortandad que ahora”, sostuvo el veterinario.
De esta manera, pese a las dificultades que genera el agua durante el nacimiento de los animales, desde el INTA señalaron que las pérdidas registradas hasta el momento no alcanzaron una magnitud preocupante para el conjunto de la actividad ganadera del norte neuquino.
La esquila preparto, entre las tareas más afectadas
Otro de los trabajos que sufrió complicaciones fue la esquila preparto, una práctica que se realiza antes del nacimiento de las crías. En este caso, los problemas estuvieron relacionados con la lana mojada y las dificultades para trasladar los animales hasta los lugares donde se desarrolla la esquila.
“Por la lana mojada y por algunos que no pudieron llegar con sus arreos a los lugares de esquila”, explicó Centelles al describir las dificultades que enfrentaron algunos productores.
De todos modos, el impacto fue limitado debido a que solo una parte de los crianceros de la zona realiza la esquila antes de la parición. La mayoría opta por la esquila posparto, una alternativa que ofrece mayor seguridad para la actividad.
Un panorama similar en todo el norte neuquino
De acuerdo con el relevamiento del técnico, las condiciones son relativamente similares en los distintos sectores del norte provincial. Hasta el momento, la agencia del INTA Chos Malal tampoco recibió reportes que indiquen pérdidas importantes de animales.
“Más o menos, el panorama es parecido en toda la zona”, señaló Centelles, quien agregó que no hubo grandes reclamos de productores por mortandades elevadas u otras consecuencias graves.
Así, las lluvias dejaron algunas complicaciones en plena temporada de parición, pero también mejoraron las condiciones de los campos en una región que venía atravesando períodos de escasez de agua. Para los crianceros, el desafío pasa por atravesar esta etapa con la menor cantidad posible de pérdidas y aprovechar la recuperación de las pasturas.
Fuente: Medios










