Menocchio, condenado a dos prisiones perpetuas por homicidio, habría utilizado teléfonos celulares para coordinar la distribución de droga en Chubut y otras provincias.
Según la investigación, la organización recibía estupefacientes mediante empresas de encomiendas, los distribuía en Trelew y Rawson y utilizaba familiares y otros integrantes para manejar el dinero y custodiar los puntos de venta.
Uno de los datos más graves es que parte de la droga habría ingresado a la propia Unidad 6, donde era comercializada entre los internos mediante pagos y transferencias virtuales.
La pesquisa, que demandó casi un año y más de 40 allanamientos, terminó con 17 detenidos en Chubut y otros 10 arrestos en distintas jurisdicciones, además de conexiones detectadas con otras provincias y Paraguay.
Torres cuestionó que un detenido pueda continuar manejando una estructura criminal desde una cárcel federal y reclamó que Menocchio sea trasladado fuera de Chubut.
El caso vuelve a poner bajo la lupa el control de las cárceles federales y, especialmente, la capacidad del sistema penitenciario para impedir que presos de alto perfil continúen operando organizaciones criminales desde sus lugares de detención.


