Boca Juniors cerró el último año con una fuerte caída en su padrón societario: perdió 40.942 socios entre 2024 y 2025, según el Informe de Clubes 2025 de la AFA. El total pasó de 323.586 a 282.644 asociados, lo que representa una baja del 12%. El impacto fue especialmente notorio en las categorías más sensibles del esquema xeneize: los socios adherentes y los adherentes del interior.
En el primer caso, la cantidad descendió de 121.079 a 98.820, una merma del 18%. Entre los adherentes del interior, la caída fue aún más pronunciada, del 21%, al pasar de 62.833 a 49.574. El retroceso contrasta con el desempeño de otros clubes grandes, como River Plate, que mostró una leve suba, e Independiente y Racing, que registraron crecimientos significativos en el mismo período.
Si bien la situación económica general ayuda a explicar parte del fenómeno, en Boca la lectura va más allá. La caída parece estar directamente vinculada a una tensión estructural: una masa societaria enorme frente a un estadio con capacidad limitada. De acuerdo con el informe de la AFA, La Bombonera cuenta con 58.840 lugares, un número que resulta insuficiente para satisfacer la demanda de acceso a partidos, especialmente para los socios adherentes, que quedan sujetos a cupos, prioridades y filtros que muchas veces no se traducen en la posibilidad real de asistir.
En ese escenario, el vínculo se resiente. Cuando la experiencia del socio se resume en “pagar sin poder ir”, la pertenencia se debilita y la primera categoría en resentirse es la que no ofrece beneficios plenos. Incluso Juan Román Riquelme aludió a este límite al referirse a la cuestión del estadio: destacó las mejoras realizadas y sostuvo que, si se pudiera ampliar la capacidad, lo harían “con felicidad”, aunque sin anunciar un proyecto concreto.
Desde la dirigencia también explicaron que parte de la baja responde a una depuración del padrón, realizada tras cruces de información con el Renaper, que permitió detectar registros inválidos, personas fallecidas que aún figuraban y situaciones de morosidad prolongada. Sin embargo, aun considerando ese ajuste administrativo, la composición de la caída vuelve a poner en foco el mismo problema: el desplome de adherentes expone las limitaciones de un modelo sostenido por una cancha que funciona, al mismo tiempo, como emblema y como cuello de botella.
Mientras tanto, Boca ya dio vuelta la página y se enfoca en su próximo compromiso en el Torneo Apertura 2026. Tras la derrota 2-1 ante Estudiantes en La Plata, el equipo de Claudio Úbeda se prepara para recibir a Newell’s por la tercera fecha, con la posibilidad de presentar novedades importantes en el once inicial.
El entrenador trabaja en un mediocampo de jerarquía que podría incluir el debut como titular de Santiago Ascacíbar, uno de los refuerzos del mercado, junto a Leandro Paredes y Ander Herrera, quien volvería al equipo. De confirmarse esa variante, Toto Belmonte y Williams Alarcón saldrían del once inicial. La otra incógnita pasa por Ángel Romero: pese a llegar con menos ritmo, el delantero podría ser titular ante las bajas en ataque, lo que desplazaría al juvenil Iker Zufiaurre.
La defensa se mantendría sin cambios, con Juan Barinaga, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa y Lautaro Blanco, mientras que Agustín Marchesín seguiría en el arco. Paredes será el capitán y Kevin Zenón completaría el tridente ofensivo junto a Romero y Exequiel Zeballos.
Así, la probable formación de Boca sería: Marchesín; Barinaga, Di Lollo, Costa, Blanco; Ascacíbar, Paredes, Herrera; Zenón, Romero y Zeballos.
Fuente: Medios




