Con el inicio de 2026, los alquileres en Neuquén registraron incrementos históricos, que impactan directamente en miles de familias. Según la Unión de Inquilinos, la capital provincial se consolidó como la ciudad más cara del país para alquilar.
Federico Prior, referente de la asociación, indicó que los contratos aún regulados por la derogada Ley de Alquileres tuvieron en enero un aumento del 36,39%, según el Índice de Contratos de Locación (ICL). Estos contratos, vigentes bajo la normativa sancionada durante el gobierno de Alberto Fernández, establecían plazos mínimos de tres años y ajustes anuales combinando inflación y salarios.
“Sin ley, los más desprotegidos son los inquilinos”, afirmó Prior, destacando que el mercado actual funciona bajo una desregulación casi total, con renovaciones cada vez más cortas y aumentos frecuentes.
“Hoy se están firmando contratos con plazos muy breves y, en el mejor de los casos, con incrementos cuatrimestrales atados al IPC. Se habla de acuerdos entre partes, pero es una relación profundamente asimétrica, porque estamos hablando de un derecho constitucional: el acceso a la vivienda”, explicó.

Precios récord en enero de 202
De acuerdo con Inquilinos Neuquén, un monoambiente ronda entre 800 y 900 mil pesos, mientras que un departamento de dos dormitorios supera el millón y medio de pesos, sin contar impuestos ni gastos adicionales. “Antes había diferencias por ubicación, hoy el precio es prácticamente homogéneo en toda la ciudad”, señaló Prior, atribuyendo esta tendencia al impacto de Vaca Muerta y a la presión migratoria que impulsa los valores hacia arriba.
El costo inicial para acceder a una vivienda también se volvió un desafío. “En muchos casos, para alquilar hay que contar con 5 o 6 millones de pesos entre depósitos, adelantos y comisiones. Es una barrera enorme”, advirtió Prior.
Además, denunció la existencia de cláusulas abusivas que los inquilinos aceptan por necesidad: “Aunque la ley esté derogada, sigue existiendo un marco normativo, como el Código Civil y Comercial. No todo vale”, remarcó.
Otro punto crítico son las expensas, que han subido hasta un 30% y, en algunos casos, representan hasta el 50% del valor del alquiler. Según Prior, este incremento también refleja prácticas abusivas que se volvieron más frecuentes tras la caída de la ley.

Asesorarse antes de firmar
Para la Unión de Inquilinos, la falta de reglas claras beneficia principalmente a los propietarios. “Cuando no hay un piso normativo específico que contemple el alquiler como un derecho fundamental, el contrato se trata como una mercancía más. Eso empeora las condiciones de las familias inquilinas”, sostuvo Prior.
En este contexto, la recomendación es asesorarse antes de firmar, revisar cada cláusula y no naturalizar prácticas abusivas. Mientras tanto, alquilar en Neuquén sigue siendo una carrera de obstáculos, marcada por precios récord, ajustes constantes y un mercado cada vez más inaccesible para quienes buscan un techo propio.
Fuente: Medios.




