Noelia Castillo, una joven parapléjica de 25 años, falleció este jueves luego de recibir la eutanasia en una residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes, en España. Se convirtió en la paciente más joven del país en acceder a la muerte asistida y en uno de los pocos casos vinculados a patologías de origen psiquiátrico en Cataluña.
El procedimiento había sido autorizado tiempo atrás, pero se vio demorado durante casi dos años por una batalla judicial impulsada por su padre, quien intentó frenar la decisión con el apoyo de la organización Abogados Cristianos. Incluso llevó el caso hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, aunque sin lograr revertir la autorización.
Finalmente, la eutanasia se concretó el 26 de marzo, tal como estaba previsto. Castillo murió en el centro donde residía, un lugar que consideraba su espacio de contención. Antes, se despidió de su madre, en línea con su voluntad de transitar el proceso en un entorno íntimo.
En distintas entrevistas, la joven había manifestado con claridad su decisión: quería poner fin a años de sufrimiento físico y emocional. “Quiero dejar de sufrir”, expresó en una de sus últimas apariciones públicas, en las que también relató cómo imaginaba ese momento.
Su historia estuvo atravesada por una infancia compleja, marcada por conflictos familiares y situaciones de vulnerabilidad. En 2022 sufrió una agresión sexual múltiple, un hecho que —según relató— profundizó su deterioro emocional. Meses después intentó suicidarse, lo que derivó en una lesión medular irreversible que la dejó parapléjica.
Desde entonces, convivía con dolor crónico, alteraciones sensitivas, dependencia funcional e intervenciones médicas constantes. Durante su rehabilitación, comenzó a expresar su voluntad de acceder a la eutanasia, que formalizó en abril de 2024 ante la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña.
Los especialistas concluyeron que presentaba un cuadro de sufrimiento persistente, con secuelas irreversibles, por lo que cumplía los requisitos legales para acceder al procedimiento.
El caso generó un fuerte debate social y mediático, no solo en España sino también a nivel internacional, en torno a los límites de la eutanasia, la autonomía personal y el rol de la familia en este tipo de decisiones.
Fuente: Medios




