Patagonia Norte potencia el maíz bajo riego: resultados, costos y tecnología

Desde pivots controlados por celular hasta imágenes satelitales para la siembra, el encuentro destacó la importancia del manejo integral del agro.

El mundo del maíz en la Patagonia Norte vivió una intensa jornada en la que se cruzaron productores, empresarios, inversores, proveedores y funcionarios, intercambiando experiencias y conocimientos sobre alta tecnología agrícola y cultivos de alto rendimiento. “Acá empezaron con todo: alta tecnología, excelente genética y muy buenos rindes”, resumió Federico Zerboni, presidente de la Asociación Argentina del Maíz y Sorgo (Maizar), entidad que nuclea a quienes generan el 10% de las divisas por exportaciones en el país.

La clave de la rentabilidad bajo riego no solo depende de la naturaleza, buena radiación solar y agua abundante, sino de la combinación con tecnología de punta, manejo profesional y capital. Un productor de Pradere, en la desembocadura del río Colorado, reportó 77.000 dólares de rentabilidad en 55 hectáreas, lo que equivale a casi 9 millones de pesos si se lo traduce a términos salariales.

El impacto social de estos desarrollos también fue destacado: mientras un campo ganadero de 10.000 hectáreas requiere un solo empleado, un establecimiento de 1.500 hectáreas de maíz puede generar hasta 10 puestos de trabajo directos, además de dinamizar a cientos de proveedores de insumos, servicios y logística.

Riego, precisión y análisis de datos

Entre las ponencias más técnicas se detalló el funcionamiento de los sistemas de riego por pivot, su mantenimiento y control remoto.

“Con el celular puedo manejar 80 pivotes, hasta 8.000 hectáreas, pero me sacaron la aplicación para no hacer cagadas”, señaló uno de los empresarios.

El encuentro, denominado “Encuentro de maíz bajo riego en la Norpatagonia”, fue inaugurado por el ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy; el secretario de Agricultura, Lucio Reinoso; la directora del Centro Regional Patagonia Norte del INTA, Mariana Amorosi; Federico Zerboni y el productor del grupo CREA, Francisco Pili.

El paquete tecnológico indispensable

Para lograr rindes rentables, se requiere planificación, análisis de suelos y elección del cultivo inicial, muchas veces trigo por su capacidad de fijar materia orgánica. La información nutricional de cada cuadro se obtiene mediante imágenes satelitales, que se envían al celular del productor para programar siembra automatizada y fertilización precisa.

Francisco Pili, de “La Esperanza”, destacó que el maíz es menos volátil que la fruticultura y que su estrategia se centra en rendimientos sostenidos de 10 a 11.000 kilos por hectárea, buscando subir el piso antes que perseguir récords esporádicos.

Por su parte, Pasman, con 1.700 hectáreas bajo riego en Patagones y 1.000 en Luis Beltrán, resumió la ecuación del éxito: “Es necesario poner cabeza, pasión… y guita”.

Guillermo Borrajo, del grupo español Nafosa en Argentina, presentó datos de costos y eficiencia de riego: un pivot grande de 100 hectáreas implica 1.500 dólares por hectárea, mientras que un pivot pequeño de 50 hectáreas o menos llega a 3.000 dólares por hectárea. Sumando instalaciones y electricidad, el costo total por hectárea ronda entre 4.000 y 6.000 dólares, pero con planificación y tecnología, el margen del maíz puede alcanzar 950 dólares por hectárea.

Resultados y rendimientos

El productor Alejandro Pérez Iturbe, especialista en maíces de alto rendimiento, explicó cómo la densidad de siembra, nutrición y temporalidad permiten uniformar la germinación y maximizar la productividad. Gracias a estas técnicas, sus primeros cultivos alcanzaron 18.000 kilos por hectárea, con picos de 23.000 kilos, muy por encima de los 9.000 kilos históricos de la región.

El encuentro incluyó además demostraciones a campo, uso de drones, herramientas de labranza y experiencias con distintas semillas, dejando en claro que el éxito en maíz bajo riego combina conocimiento, tecnología y un manejo integral del agro, más allá de la maquinaria o la genética utilizada.

Fuente: Medios.

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