La provincia de Neuquén atraviesa un escenario sanitario inquietante: en lo que va de 2025 se registró una marcada baja en los niveles de vacunación, especialmente en embarazadas y niños menores de dos años. La disminución genera alarma entre las autoridades, que advierten que este descenso puede abrir la puerta al regreso de enfermedades que estaban controladas o casi erradicadas en el país.
Los datos oficiales muestran que Neuquén había cerrado 2024 con coberturas por encima del promedio nacional. Sin embargo, durante los primeros meses del año la tendencia se revirtió de manera abrupta.

El retroceso en la vacunación coincide con un panorama nacional complejo: regresaron casos de sarampión en Argentina y 19 provincias reportaron un incremento significativo de coqueluche (tos convulsa), una enfermedad especialmente grave en bebés de menos de seis meses.
Araceli Gitlein, directora provincial de Inmunizaciones, reconoció que el descenso en las coberturas “se ha vuelto un problema sostenido” para los equipos sanitarios. “Neuquén cerró 2024 con muy buenos números, pero en 2025 estamos viendo una baja importante en los porcentajes que debemos alcanzar”, explicó.
Para la funcionaria, el fenómeno tiene un trasfondo social profundo: “Como comunidad hemos perdido la percepción de riesgo. Las vacunas hicieron tanto bien que muchos dejaron de pensar en la posibilidad de que ciertas enfermedades vuelvan a aparecer”.

El regreso del sarampión en Argentina es la señal más preocupante. Según Gitlein, algunos de los casos confirmados no pudieron vincularse a un contacto estrecho, lo que confirma circulación viral.
“El sarampión es extremadamente contagioso. El virus puede permanecer dos horas en superficies y transmitirse con solo llevarse la mano a la boca”, advirtió.
La vacunación escolar ya no alcanza
Neuquén sostiene desde hace tres décadas una estrategia de vacunación en jardines y escuelas. Pero el comportamiento social cambió: ahora la adhesión es mucho menor.
Gitlein lo resumió con una comparación contundente: “Hace 32 años íbamos a una escuela y en tres horas vacunábamos a 70 niños. La semana pasada, en el mismo tiempo, apenas vacunamos a 12”.
Atribuyó esta caída a la desinformación, especialmente en redes: “Hoy cualquiera puede decir cualquier cosa, y eso influye en las familias”.

Los grupos más críticos
La baja en la vacunación golpea especialmente a embarazadas y niños pequeños, los dos grupos con necesidades más urgentes del calendario:
- 350 niños aún no recibieron el refuerzo de los 15 a 18 meses.
- 500 embarazadas no fueron vacunadas contra la coqueluche.
Gitlein explicó que no se puede confiar en los buenos números del año pasado: “El peligro aparece cuando se acumulan personas sin vacunar. Ahí es cuando los virus encuentran la oportunidad de entrar”.

Stock garantizado, pero falta adhesión
A diferencia de otras provincias, Neuquén cuenta con suficiente disponibilidad de vacunas. Pero el problema no es la provisión: es la falta de concurrencia.
“El ministro trabajó para que no nos falten vacunas. Pero las vacunas en las heladeras no sirven: sirven en nuestros niños, en nuestras embarazadas, en nosotros”, expresó.
Finalmente, llamó a la población a completar esquemas y asumir la vacunación como una responsabilidad colectiva: “No estar vacunados no es un problema de otros, es un problema de todos”.
Fuente: Medios.




