Piden ayuda para reconstruir el salón incendiado de una fundación que asiste a jóvenes vulnerables 

El fuego arrasó durante la madrugada con el SUM de la chacra Adra, donde funcionaban espacios de contención, talleres y actividades de Hogares de Cristo. Investigan si el origen fue un cortocircuito y lanzaron una campaña solidaria para reconstruir el lugar.

Un incendio de grandes dimensiones destruyó durante la madrugada de este miércoles el salón de usos múltiples de la chacra Adra, un espacio de contención y acompañamiento para jóvenes en situación de vulnerabilidad ubicado a unos 30 kilómetros de Viedma, cerca de San Javier.

El fuego comenzó alrededor de las 3 de la mañana y avanzó rápidamente sobre la estructura, provocando daños casi totales en el edificio donde funcionaban los Umbrales 3 y 4 de Hogares de Cristo, dependientes de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced.

Según explicó el cura párroco Luis García Rodríguez, las primeras hipótesis apuntan a un posible cortocircuito en la zona del techo. A partir de allí, las llamas se propagaron con rapidez y parte de la estructura terminó desplomándose sobre el interior del salón.

En ese espacio se realizaban talleres, encuentros terapéuticos, reuniones familiares y actividades religiosas orientadas principalmente a jóvenes atravesados por consumos problemáticos y contextos de extrema vulnerabilidad. También allí se servían comidas diariamente.

La situación fue descubierta por uno de los jóvenes alojados en el predio. Según relataron desde la fundación, el muchacho se despertó durante la madrugada para ir al baño y notó que no había energía eléctrica. Minutos después observó un resplandor proveniente del salón principal y advirtió que las llamas ya habían tomado gran parte de la estructura.

El padre Luis García Rodríguez pidió colaboración urgente para conseguir una carpa de gran tamaño que permita continuar provisoriamente con las actividades mientras avanzan las tareas de recuperación. Además, confirmó que el fuego destruyó mesas, sillas, platos, cubiertos y prácticamente todos los elementos utilizados a diario por quienes asistían al lugar.

“Tenemos un grupo de jóvenes muy comprometidos y con muchísima energía. Si conseguimos ayuda económica, estoy seguro de que podremos levantarlo nuevamente en unos meses”, expresó el sacerdote.

Actualmente, arquitectos y colaboradores evalúan el estado del techo y los daños estructurales que dejó el incendio. Tras el siniestro, unas 30 personas quedaron sin el principal espacio de encuentro y acompañamiento que funcionaba dentro de la chacra.

Fuente: Medios

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