Vecinos del barrio San Lorenzo manifestaron su preocupación por la presencia, desde hace varios días, de personas en situación de calle instaladas en la plaza ubicada en Antártida Argentina y Casilda. Aseguran que se trata de un espacio muy utilizado por niños y advierten que la situación genera temor e inseguridad. Piden mayor resguardo y una intervención urgente.
En el lugar —una plaza con juegos y bancos pensada para el esparcimiento familiar— se observan colchones, cartones, basura esparcida y sectores deteriorados. Este miércoles por la mañana, un hombre dormía sobre cartones, cubierto con una manta.
“A la noche se descontrola todo. Vienen a dormir y tiran basura. Los chicos no pueden usar la plaza porque es peligroso”, contó Amanda, vecina del sector desde hace décadas. Sostuvo que algunas madres solo se animan a llevar a sus hijos cerca de las 17, cuando salen de la escuela lindante, “pero un ratito nada más, porque después vuelve a ponerse feo”.
Rubén, otro vecino, lamentó el deterioro del espacio: “Siempre fue una plaza para la escuela y para el barrio, pero hoy está abandonada. No limpian, no arreglan los juegos y nadie controla lo que pasa”.
En declaraciones radiales, los vecinos señalaron que “el abandono del espacio público” alimenta una fuerte “sensación de inseguridad”. Sostienen que la Policía recorre poco la zona y que, aunque intervino en situaciones similares en el Parque Lineal cercano, nunca lo hizo en esta plaza.
Según explicaron, las situaciones de consumo y pernocte se repiten todos los días, desde la mañana hasta la noche, y mencionaron hechos de violencia vinculados a grupos que se reúnen allí. La plaza está a metros del Ruca Che, del Colegio Neuquén Oeste y del Parque Lineal de Unión de Mayo, un sector donde ya hubo conflictos que requirieron intervenciones municipales y policiales.
“No podemos usar la plaza; está llena de vidrios, cartones, colchones rotos. Es un espacio público, pero quedó abandonado”, denunciaron las familias, que reclaman limpieza, mayor presencia policial y un abordaje social que permita recuperar el lugar.
A pocos metros funciona un hogar para personas en tratamiento por adicciones. Fernando, uno de los trabajadores, comentó que días atrás habían retomado la entrega de comida por la difícil situación de muchas familias y consideró que algunas personas pudieron haberse quedado en la plaza.
“Pero ante esto decidimos no preparar más viandas, para no generar inconvenientes a los vecinos”, aclaró. También aseguró que quienes están alojados en el hogar están controlados y que ninguno de ellos sale hacia la plaza.
Fuente: Medios




