La actividad de limpiavidrios en semáforos y calles de Neuquén quedó oficialmente prohibida tras la aprobación de una ordenanza en el Concejo Deliberante. La norma ya está vigente y habilita la intervención de inspectores municipales, con acompañamiento de la Policía, para hacerla cumplir.
La concejal Victoria Fernández explicó que el objetivo fue dejar en claro la prohibición dentro del marco normativo. “Logramos establecer de forma expresa la prohibición de la actividad de limpiavidrios en semáforos”, señaló en declaraciones radiales.
La medida surge en un contexto de crecimiento de esta práctica en distintos puntos de la ciudad, lo que generó preocupación por situaciones de riesgo tanto para quienes la ejercen como para automovilistas.

En cuanto a las sanciones, la ordenanza contempla multas económicas, aunque no las plantea como única herramienta. Desde el Concejo reconocieron que penalizar económicamente a personas en situación de vulnerabilidad no siempre resulta efectivo.
Por eso, se habilita a los juzgados de faltas a reemplazar esas multas por otras medidas, como tareas comunitarias o la participación en programas de capacitación.
El municipio ya cuenta con relevamientos sobre las personas que realizan esta actividad, y detectó que en muchos casos no tienen formación ni herramientas para acceder a empleos formales. En ese sentido, la norma incorpora líneas de acción orientadas a la capacitación en oficios y la vinculación con el mercado laboral.
Además, el abordaje contempla situaciones más complejas, como consumos problemáticos. Para ello, se prevé la intervención del sistema de salud en coordinación con la Provincia, con el objetivo de brindar acompañamiento integral.
Otro de los puntos en análisis es evitar que quienes dejen esta actividad migren a otras formas de trabajo informal no regulado. Si bien la ordenanza no prohíbe expresiones como el arte callejero, sí establece controles sobre actividades no autorizadas.
Desde el municipio remarcaron que la intención no es solo ordenar el espacio público, sino también generar alternativas reales para quienes hoy dependen de esta práctica para subsistir.
La norma ya comenzó a regir y abre una nueva etapa en la ciudad, donde el desafío estará puesto en su implementación y en la efectividad de las herramientas de inclusión previstas.
Fuente: Medios




