La adhesión de los colectivos al paro general convocado por la CGT por la reforma laboral quedó en duda, luego de que choferes de líneas del Grupo DOTA resolvieran definir este miércoles en asambleas si se sumarán a la medida de fuerza que impulsa la Unión Tranviarios Automotor (UTA).
La decisión es clave para el alcance de la huelga en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), ya que una eventual no adhesión de DOTA reduciría de manera significativa el impacto del paro en el transporte público.

Según indicaron fuentes gremiales, dentro del grupo empresario conviven dos posturas: sectores alineados con la UTA —que conduce Roberto Fernández— y otros vinculados a la Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA), espacio enfrentado al gremio oficial.
“Este miércoles realizaremos una asamblea con los compañeros y ahí veremos, pero si la UTA adhiere al paro, seguramente pararemos”, señaló un delegado cercano a la conducción de Fernández.
En contraste, voceros de la UCRA evitaron adelantar definiciones. “Vamos a hablar del tema el mismo miércoles mientras se llevan a cabo conversaciones con los compañeros. Hasta ese día no vamos a decir nada sobre la postura”, afirmó un representante del sector.
La determinación que adopten los choferes de DOTA será determinante para establecer si el servicio de colectivos funcionará con normalidad total o parcial cuando la Cámara de Diputados trate la reforma laboral, previsto en principio para los próximos días.
El escenario se da en medio del histórico enfrentamiento entre la UTA y la UCRA, disputa que vuelve a tensionar la capacidad de coordinación del transporte durante medidas de fuerza nacionales.
La conducción de la CGT resolvió el lunes convocar a un paro general sin movilización para el día en que Diputados debata la reforma laboral. La decisión fue adoptada en una reunión virtual de los cotitulares Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo.
La central obrera anticipó que la huelga contará con la adhesión de los gremios del transporte, aunque aclaró que habrá “libertad de acción” para cada sindicato, un punto que ahora cobra relevancia ante la definición pendiente en el Grupo DOTA.
Fuente: Medios




