Desde hace más de cuatro décadas, en la Argentina se debate la necesidad de reformar el régimen laboral. En la actualidad, ese diagnóstico reúne un consenso poco habitual: representantes de los trabajadores, empleadores, dirigentes políticos de distintos espacios y analistas especializados coinciden en que el sistema requiere modificaciones.

Entre los principales problemas señalados se repiten la elevada informalidad, las dificultades para generar empleo registrado, la alta litigiosidad, la falta de previsibilidad para los empleadores y una normativa que no se adapta a los cambios tecnológicos. Sin embargo, el Proyecto de Ley de Modernización Laboral enviado al Congreso el 11 de diciembre de 2025 es cuestionado por no ofrecer respuestas eficaces a esos desafíos.
Según los análisis críticos, más allá de algunos puntos específicos, la iniciativa no ataca de manera sustancial los problemas que identifica. Por el contrario, se observa una orientación hacia la restricción de derechos laborales y sindicales, sin que quede claro cómo esas medidas contribuirían a reducir la informalidad, impulsar el empleo o disminuir los conflictos judiciales.
Uno de los aspectos señalados es la creación del Fondo de Asistencia Laboral, financiado con una contribución del 3% del salario, que se compensa con una reducción equivalente en los aportes al sistema previsional. Especialistas advierten que esta medida no implica una baja real e inmediata del costo laboral, uno de los factores centrales asociados al empleo no registrado.
También genera cuestionamientos la regulación de los trabajadores de plataformas digitales, a quienes el proyecto considera plenamente independientes, con un esquema de protección limitado a un seguro de accidentes. Esta definición, sostienen los críticos, omite alternativas intermedias ya aplicadas en otros países y plantea tensiones con los principios de protección laboral establecidos en la Constitución Nacional.
En este contexto, distintos sectores coinciden en que la modernización del régimen laboral es necesaria, pero advierten que solo será viable si surge de un amplio consenso político y social. De lo contrario, sostienen, las reformas corren el riesgo de profundizar los problemas que buscan resolver.
Fuente: Medios




