Río Negro avanza en uno de sus proyectos estratégicos para acompañar el proceso de transformación productiva que atraviesa la costa atlántica. El Gobierno provincial prepara la licitación nacional e internacional para concesionar la Zona Franca de Punta Colorada, en Sierra Grande, un predio de 432 hectáreas ubicado frente al océano Atlántico y junto a la terminal petrolera del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).
El gobernador Alberto Weretilneck confirmó que la convocatoria se realizará antes de fin de año. Actualmente, la Provincia trabaja en la elaboración del pliego que establecerá las condiciones para el desarrollo y puesta en funcionamiento del área.
La iniciativa busca convertir a Punta Colorada en una plataforma para atraer inversiones, industrias, servicios y actividades vinculadas con el comercio exterior, aprovechando la ubicación estratégica del predio y su cercanía con los grandes proyectos energéticos que se desarrollan en la región.
La secretaria de Áreas Industriales y Zona Franca de Río Negro, Soledad Ponce, explicó que el proyecto fue creado en el marco del Convenio de Adhesión entre Nación y Río Negro, ratificado mediante la Ley provincial 5.552.
El anuncio de Weretilneck se produjo durante su participación en el panel “El Gas Argentino en el Mercado Mundial”, realizado en París en el marco de la Argentina Week. Allí destacó la importancia de generar nuevas herramientas para acompañar las inversiones energéticas que están transformando la costa rionegrina.
Una concesión por 30 años
Uno de los puntos centrales del proyecto será la concesión del área. Según explicó Ponce, el contrato tendrá un plazo inicial de 30 años, con la posibilidad de extenderlo por otros 10 años.
El futuro adjudicatario deberá asumir una inversión mínima de US$10 millones correspondiente a la denominada etapa básica.
Ese desembolso estará destinado a ejecutar las obras, instalaciones y equipamiento considerados indispensables para que el predio pueda obtener la habilitación aduanera y comenzar a funcionar como Zona Franca.
La funcionaria detalló que actualmente se trabaja junto con la Comisión de Evaluación y Selección en la confección del pliego y en la definición de los distintos aspectos que tendrá el proceso licitatorio.
La convocatoria será abierta tanto a inversores nacionales como internacionales y la intención del Gobierno provincial es concretarla antes de que finalice 2026.
De acuerdo con las estimaciones oficiales, desde el inicio del proceso hasta la firma del contrato de concesión podrían transcurrir aproximadamente seis meses.
La ubicación, una de las principales ventajas de Punta Colorada
Para el Gobierno rionegrino, la localización de la Zona Franca constituye uno de los principales atractivos para potenciales inversores. El predio cuenta con una superficie de 432 hectáreas, se encuentra directamente sobre la costa atlántica y está ubicado junto a la terminal petrolera del VMOS, uno de los proyectos de infraestructura energética más importantes de la región.
A esa ubicación se suma el potencial de crecimiento de la actividad portuaria y la posibilidad de generar nuevas conexiones con los proyectos energéticos que se encuentran en desarrollo.
Ponce consideró que estas características pueden otorgar a Punta Colorada una posición competitiva para captar inversiones destinadas a actividades industriales, logísticas y de comercio exterior.
Pero la estrategia provincial no se limita al movimiento de petróleo y gas. Uno de los objetivos es aprovechar la infraestructura y los recursos que llegarán a la zona para avanzar también en procesos de industrialización y generación de valor agregado dentro de Río Negro.
La petroquímica como una verdadera oportunidad
Entre las actividades que podrían desarrollarse en el área aparece la industria petroquímica, a partir de la cercanía con proyectos vinculados al gas.
Desde la Provincia destacan especialmente la proximidad con la planta de separación de gases asociada al proyecto Argentina LNG.
Según explicó Ponce, esa cercanía permitiría disponer de materias primas como etano, propano y butano, que son utilizadas en distintos procesos de la industria petroquímica.
La expectativa oficial es que parte de esos recursos puedan ser procesados y transformados dentro de Río Negro antes de ser destinados a los mercados externos.
“Esto permitirá abastecerse de materias primas fundamentales para el desarrollo de la petroquímica, generando un valor agregado dentro del territorio rionegrino, previo a su exportación”, explicó Ponce.
De esta manera, la Zona Franca busca convertirse en una herramienta para impulsar una mayor industrialización de los recursos energéticos y evitar que el desarrollo de Punta Colorada quede limitado exclusivamente a la extracción y exportación de hidrocarburos.
Minería, fruticultura y agricultura, entre las actividades previstas
Si bien la energía aparece como uno de los principales motores del proyecto, la Provincia pretende que la Zona Franca tenga un perfil más amplio.
La planificación contempla la posibilidad de incorporar empresas y actividades vinculadas con la minería, la fruticultura y la agricultura, de manera que distintas producciones de Río Negro y de la región puedan integrarse a una plataforma orientada al comercio exterior.
El objetivo es que el espacio pueda ser utilizado tanto por grandes inversiones como por sectores productivos que necesiten infraestructura y condiciones adecuadas para almacenar, procesar o comercializar sus productos en mercados nacionales e internacionales.
La Zona Franca también podría cumplir un papel relevante como centro logístico para empresas vinculadas con la actividad energética.
Un centro para almacenar equipos e insumos importados
Uno de los usos que analiza la Provincia está relacionado con el almacenamiento de equipos, repuestos e insumos que las empresas necesitan importar para desarrollar sus operaciones.
La industria energética requiere una gran cantidad de componentes provenientes del exterior. Cuando una empresa necesita reemplazar rápidamente una pieza o incorporar un determinado equipo, los tiempos de importación pueden convertirse en un inconveniente.
En ese contexto, la Zona Franca permitiría mantener determinados productos almacenados en el predio sin necesidad de nacionalizarlos inmediatamente.
De esta manera, los equipos podrían permanecer allí hasta el momento en que fueran requeridos por las empresas.
“Podrían almacenarse en la zona franca, sin importarlos hasta que sean necesarios”, explicó Ponce.
Esta modalidad permitiría reducir tiempos de respuesta y generar una alternativa logística para las compañías que operen en los proyectos energéticos de la región.
Sierra Grande mira el proyecto como una oportunidad de transformación
El desarrollo de la Zona Franca también genera expectativas en Sierra Grande, donde las autoridades municipales consideran que el proyecto puede formar parte de una transformación económica y demográfica más amplia.
La intendenta Roxana Fernández destacó que el escenario actual presenta condiciones diferentes a las de años anteriores y sostuvo que el desarrollo de nuevos proyectos energéticos puede devolverle a Punta Colorada un papel estratégico.
“Hoy entiendo que es el momento favorable, absolutamente”, afirmó.
La jefa comunal consideró que la Zona Franca puede contribuir a sumar industrias, servicios y actividades logísticas, además de acompañar las nuevas inversiones que lleguen a la zona.
Para el municipio, uno de los principales desafíos será lograr que el crecimiento de la actividad económica se traduzca también en oportunidades para los habitantes de Sierra Grande y para el conjunto de la región.
La expectativa es que el desarrollo no quede concentrado únicamente en los grandes proyectos privados, sino que genere nuevos puestos de trabajo y oportunidades para empresas y proveedores locales.
Fuente: Medios








