Un matrimonio celebrado en enero en la región andina de Río Negro llegó a su fin apenas cinco meses después de la boda. El proceso de divorcio se tramitó en el Juzgado Multifueros de El Bolsón y concluyó sin conflictos, luego de que ambas partes coincidieran en la decisión de poner fin al vínculo.
La demanda fue presentada por uno de los integrantes de la pareja, quien informó que no existían hijos en común ni bienes registrables para dividir. Además, acompañó una propuesta relacionada con ahorros generados durante el breve período matrimonial, cuestión que quedó resuelta dentro del expediente judicial.
Tras ser notificada, la otra parte se presentó en el proceso y expresó su conformidad con el pedido de divorcio. Esa coincidencia evitó controversias y permitió que la causa avanzara directamente hacia la sentencia, sin necesidad de abrir instancias de discusión judicial.
En su resolución, la jueza recordó que el Código Civil y Comercial establece que el divorcio puede ser solicitado por uno o ambos integrantes del matrimonio y que no es necesario invocar causas o responsabilidades para justificar la ruptura. Este mecanismo, conocido como divorcio incausado, se basa en la voluntad de las personas de finalizar la relación.
Con la conformidad de ambas partes y los aspectos patrimoniales encaminados, la magistrada decretó el divorcio y declaró disuelta la comunidad de gananciales. El caso refleja una modalidad cada vez más frecuente en los tribunales de Familia de Río Negro, donde durante 2025 se registraron 1.277 trámites de divorcio, convirtiéndose en uno de los procesos más habituales dentro del fuero.






