La investigación por la muerte de Gisela Mercedes De Yurka, de 41 años, y su hijo Gabriel Saru Ovejero, de 7, avanza tras ser encontrados sin vida en la bañera de un hotel en Recoleta. Los primeros informes forenses aportan datos clave sobre lo ocurrido y alimentan la hipótesis de un homicidio seguido de suicidio.
Según fuentes vinculadas a la causa, los peritos de la Policía Científica constataron que Gisela presentaba 11 cortes en ambos antebrazos y dos en el cuello, todos aparentemente autoinfligidos. En cuanto a Gabriel, los médicos señalaron signos compatibles con asfixia por sumersión y la presencia de “un hongo de espuma de color rojo amarronado en las vías respiratorias”. Por ahora, se estima que la muerte del niño pudo haber ocurrido antes que la de su madre, aunque la causa exacta todavía se definirá con los resultados finales de la autopsia.
El hallazgo se produjo el mediodía del viernes en un hotel de Marcelo T. de Alvear al 1300, luego de que el gerente avisara a la Policía de la Ciudad al notar que madre e hijo no habían hecho el check-out ni respondían a los llamados. Al ingresar a la habitación, los empleados encontraron a ambos en la bañera sin signos vitales. La habitación no mostraba desorden ni ingresos forzados.

En el baño, los investigadores secuestraron un bisturí dentro de una jabonera y dos jeringas de insulina.
La causa quedó a cargo de la Fiscalía Criminal Correccional N°59, bajo la fiscalía de Laura Belloqui y la secretaría de Alejandra López San Miguel, quienes iniciaron actuaciones por averiguación de causales de muerte.
Quiénes eran las víctimas
Gisela y Gabriel vivían en el barrio Independencia de González Catán, partido de La Matanza. La mujer trabajaba com o docente en distintas instituciones, entre ellas la Asociación Civil Hogares del Espíritu Santo, el Colegio San Mauricio y el Instituto Nuestra Señora del Hogar.
Familiares habían reportado su desaparición el jueves 15 de enero a través de redes sociales, acompañando la publicación con una foto de madre e hijo y el mensaje: “Los buscamos. Faltan de su domicilio desde la tarde del 15/01/26”. En realidad, madre e hijo se habían registrado en el hotel Ker de Recoleta con la intención de permanecer solo una noche.

En sus redes, Gisela solía compartir fotos con Gabriel y expresaba su afecto: “Mi vida… mi todo”, escribió en una de sus publicaciones junto al menor.
Por ahora, la Justicia mantiene la investigación abierta y no descarta otras hipótesis más allá del homicidio seguido de suicidio.
Fuente: Medios




