En el Cajón de Almaza, sobre el Cerro La Parva, se esconde uno de los patrimonios naturales más singulares de la provincia de Neuquén: el Bosque Petrificado de Loncopué. Se trata de un fenómeno geológico y paleontológico excepcional que conserva troncos de árboles petrificados con una antigüedad estimada de hasta 40 millones de años.
El paleontólogo Mateo Gutiérrez explicó que el bosque se formó a partir de una serie de erupciones volcánicas que cubrieron la zona con rocas volcánicas y volcaniclásticas, lo que permitió preservar los troncos de los árboles que crecían allí en ese período. “La permineralización, un proceso en el que los minerales se depositan en los espacios intracelulares de los troncos, hizo posible la conservación de los tejidos vegetales”, detalló.
Según el especialista, estos restos fósiles permiten realizar cortes histológicos para estudiar los tejidos y determinar a qué especies pertenecían. Sin embargo, uno de los principales desafíos científicos actuales es establecer la edad exacta del bosque, ya que las estimaciones varían entre los 20 y los 40 millones de años. “Eso abre una gran oportunidad para profundizar las investigaciones y reconstruir la historia geológica y paleontológica de la región”, señaló.
Días atrás, un grupo de 12 personas recorrió el Bosque Petrificado en una travesía guiada por el montañista José “Marciano” Fuentes. El punto de encuentro fue el paraje Cajón de Almaza, a unos 15 kilómetros de Loncopué. La caminata duró alrededor de tres horas y media, en un circuito técnico y exigente, con un desnivel de 500 metros y una altitud cercana a los 700 metros.
Durante el recorrido, los participantes pudieron observar troncos petrificados de distintas formas y tamaños dispersos en el paisaje. La actividad fue acompañada por dos guías, Fuentes y Luis Rivera, quienes aseguraron el desarrollo seguro de la travesía. El grupo estuvo integrado por senderistas de Zapala, Chos Malal y El Huecú, muchos de ellos visitantes frecuentes de la zona.
La jornada concluyó en la chacra de la familia Pizarro, donde los excursionistas compartieron un almuerzo y una ronda de mates, cerrando una experiencia marcada por la naturaleza y los paisajes imponentes del norte neuquino.
Más allá del atractivo turístico y científico, el Bosque Petrificado es un lugar cargado de valor emocional para quienes crecieron en la zona. Fuentes, nacido y criado en Campana Mahuida, a pocos kilómetros del cerro, expresó su profunda conexión con el sitio. “Me crie ahí, viví en una chacra cercana al Cerro La Parva hasta los 19 años”, recordó.
Con preocupación, el guía denunció el saqueo sistemático que sufre el bosque. “Desde noviembre hasta ahora se han robado varios troncos. Es algo que no se repone, es irrecuperable”, lamentó. También cuestionó la falta de políticas de protección y el escaso interés de las autoridades locales y provinciales. “No le encuentro sentido a que se lleven un tronco y lo tengan escondido en el patio o en la casa. No saben lo que se están llevando”, afirmó con impotencia.
Fuentes también apuntó contra la falta de promoción y cuidado por parte de la Dirección de Turismo local. “Hay lugares de enorme valor turístico, cultural y científico, y aun así se dice que Loncopué no tiene lugares lindos. Es un despropósito”, sostuvo.
Finalmente, hizo un llamado a la comunidad y a los organismos competentes para proteger este patrimonio único. Reclamó la realización de estudios científicos más exhaustivos que permitan determinar con precisión la antigüedad de los restos y avanzar en su conservación. “La obligación de cuidarlo es de todos, vecinos y turistas. Solo así podremos preservar este lugar para las futuras generaciones”, concluyó.
Fuente: Medios




