La investigación por la muerte de Isabella, una nena de casi 3 años ocurrida en Villa Gesell, sumó nuevos elementos que complican la situación de su madre, Lucía Sosa. La Justicia analiza distintos testimonios, antecedentes familiares y pericias para establecer las circunstancias del fallecimiento y determinar si se trató de un accidente o de un hecho intencional.

El caso comenzó cuando Sosa llevó a su hija al Hospital Arturo Illia de Villa Gesell, donde la menor ingresó sin signos vitales. Los médicos intentaron reanimarla durante aproximadamente 40 minutos, pero no lograron salvarle la vida.
En un primer momento, la mujer declaró que la niña había dejado de respirar mientras tomaba la mamadera. Sin embargo, esa versión quedó bajo análisis luego de que la autopsia estableciera que la causa de muerte fue una asfixia.
A partir de ese resultado, la fiscalía ordenó nuevas medidas de investigación para determinar cómo se produjo el fallecimiento y si existió responsabilidad penal.
Uno de los puntos que comenzó a ser revisado por los investigadores son los antecedentes familiares de Lucía Sosa. Antes de instalarse en Villa Gesell, la mujer residía en Mar del Plata, donde años atrás fallecieron otros dos hijos en hechos que fueron investigados por la Justicia. En esos expedientes fue absuelta al no encontrarse pruebas suficientes para atribuirle responsabilidad.

Según trascendió, Sosa tuvo seis hijos: tres fallecieron, dos fueron dados en adopción y otro quedó bajo resguardo judicial tras la muerte de Isabella.
Además, la fiscalía incorporó a la causa el testimonio del hermano de la víctima, un niño de 4 años que fue apartado del cuidado de sus padres y entrevistado por profesionales especializados. De acuerdo con la información difundida, el menor habría brindado un relato que ahora es evaluado por los investigadores para determinar si existía una conducta previa relacionada con episodios de asfixia.

La investigación sobre el entorno familiar
Otro de los focos de la causa está puesto en el entorno de la menor. La expareja de Lucía Sosa, Héctor Javier Picart, con quien convivía en Mar del Plata, cuenta con antecedentes vinculados a violencia de género y consumo de drogas, y actualmente permanece detenido por otra causa.
En tanto, Daniel Aguirre, actual pareja de Sosa y padre de los dos hijos más pequeños, se encontraba trabajando al momento del fallecimiento de Isabella. Por ese motivo, la Justicia concentra parte de la investigación en lo ocurrido mientras la niña permanecía bajo el cuidado de su madre.
El fiscal dispuso la realización de pericias psicológicas y psiquiátricas a Sosa y Aguirre con el objetivo de sumar información sobre sus perfiles y aportar elementos al expediente. Mientras continúan las medidas de prueba, la pareja permanece bajo resguardo policial para garantizar su seguridad y asegurar su disponibilidad ante la Justicia.
Los investigadores también analizan la intervención de organismos e instituciones que tuvieron contacto con la familia, con el objetivo de determinar si existieron señales de alerta previas que no fueron advertidas.
Fuente: Medios




