Zapala: a 30 años del crimen de Omar Carrasco, otro caso sacude al mismo cuartel

La muerte del soldado Pablo Córdoba en 2023 reaviva el debate sobre responsabilidades y posibles encubrimientos dentro de la institución militar.

El 6 de marzo de 1994 quedó grabado en la historia reciente de Argentina. Ese día, en el Grupo de Artillería de Zapala, el soldado conscripto Omar Octavio Carrasco fue visto por última vez con vida dentro del cuartel. Su cuerpo apareció un mes después, el 6 de abril, en otro sector del predio militar. El crimen provocó una fuerte conmoción social y derivó en el fin del servicio militar obligatorio en el país.

Este nuevo aniversario tiene un componente especial: se cumple pocos meses después de la muerte de su madre, Sebastiana Barrera, quien falleció el 26 de diciembre de 2025 en Neuquén tras décadas de lucha por justicia.

Tras el asesinato de Carrasco, el sistema de servicio militar obligatorio, conocido popularmente como “colimba”, por las tareas de correr, limpiar y barrer, fue reemplazado por un modelo de servicio militar voluntario.

El caso expuso públicamente la violencia dentro de los cuarteles y generó una presión social que llevó al gobierno nacional de entonces a eliminar la conscripción obligatoria.

Casi tres décadas después, otra muerte en el mismo cuartel

Veintinueve años más tarde, el Grupo de Artillería de Zapala volvió a quedar en el centro de una investigación judicial. El 1 de junio de 2023, el soldado voluntario Pablo Jesús Córdoba apareció muerto dentro del cuartel con dos disparos en la cabeza mientras cumplía funciones de guardia. A más de dos años del hecho, no hay sospechosos identificados. La causa sigue generando reclamos por parte de su familia.

En redes sociales, Natalia Uribe, madre del joven, expresó su indignación al recordar un nuevo aniversario del caso. “La injusticia duele, la inoperancia y la sensación de burla también”, escribió. Y agregó: “No me acostumbré. No me resigné. No me voy a callar. Exijo respuestas y avances reales”.

Aunque los casos ocurrieron en contextos distintos, Carrasco era conscripto y Córdoba soldado voluntario, la madre del joven asesinado encuentra similitudes entre ambas historias.

Natalia Uribe asegura que conoce bien el caso de Carrasco, aunque nunca tuvo contacto con su familia. “Es distinta la forma en que nuestros hijos entraron al Ejército, pero en lo demás es muy parecido”, señaló.

Según afirmó, en ambos episodios hubo intentos de encubrimiento y versiones contradictorias. muertes apañadas por el Ejército, con pistas falsas y desvíos en la investigación”, sostuvo.

Hipótesis que generaron polémica

En el caso de Omar Carrasco, inicialmente se difundieron varias versiones para explicar su desaparición: se dijo que había desertado, que había muerto de frío o que había sido atacado fuera del cuartel.

Sin embargo, las investigaciones posteriores determinaron que murió a causa de una brutal golpiza dentro de la unidad militar, que le provocó un hemotórax. Otra hipótesis señaló que la atención médica posterior fue deficiente.

En la causa por la muerte de Pablo Córdoba ocurrió algo similar. Cuando su cuerpo fue hallado dentro del cuartel, la primera versión apuntó a un supuesto suicidio.

Las pruebas forenses

La autopsia médico-forense contradijo esa hipótesis. El informe determinó que los dos disparos que recibió el soldado eran suficientes para provocar la muerte y que cualquiera de ellos lo habría incapacitado para realizar movimientos conscientes.

Pese a esos resultados, el entonces juez de la causa, Hugo Greca, sostuvo la posibilidad de que el joven atravesara un mal momento personal.

Sin embargo, la autopsia psicológica concluyó lo contrario: no se detectaron indicadores de conducta suicida ni señales de autolesión.

Las dudas de la familia

Las explicaciones planteadas en la investigación generaron fuerte rechazo en la familia del soldado.

Natalia Uribe cuestionó duramente algunas de las hipótesis planteadas en la causa. “El juez dice que quizá mi hijo comentó que quería suicidarse y un amigo le disparó por camaradería. No puedo creer que se diga algo así”, expresó.

Escenas cuestionadas en ambas investigaciones

En ambos casos también hubo cuestionamientos sobre cómo se manejaron las primeras pericias.

En el caso de Carrasco, inicialmente se intentó presentar la muerte como natural y el cuerpo fue entregado a su familia en un cajón cerrado. Durante la autopsia realizada en el cuartel se detectó que tenía varias costillas fracturadas por golpes.

En la muerte de Pablo Córdoba, la familia denuncia irregularidades similares. Cuando se informó el hallazgo del cuerpo, se comunicó a la Policía Federal que se trataba de un suicidio, por lo que no se convocó a especialistas en homicidios ni a criminalística, lo que habría provocado alteraciones en la escena del hecho.

A más de 30 años del crimen de Omar Carrasco y dos años después de la muerte de Pablo Córdoba, ambas historias siguen marcadas por reclamos de verdad y justicia dentro del ámbito militar.

Fuente: Medios.

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